Con la publicación de ‘El baúl de la República’, una novela tan bien documentada como narrada y construida, la escritora y periodista mexicana Laura Martínez Alarcón rinde homenaje los 1.599 exiliados españoles a bordo del Sinaia que llegaron a México. Han pasado 85 años desde aquel 15 de junio de 1939.

El baúl de la República

MADRID, España.- El edificio donde está el departamento de la joven Valentina queda reducido a escombros con el temblor que sacude a la Ciudad de México en septiembre de 2017. Unas horas después, los servicios de Protección Civil le permiten volver a los escombros para rescatar algunas de sus pertenencias antes de que queden sepultadas de forma definitiva. Con poco tiempo que perder, elige por instinto el baúl de la abuela Aurora, una española que llegó a México el 15 de junio de 1939 al bordo del Sinaia junto con otros 1.598 exiliados de la Guerra Civil española.

“¿Qué son las cosas importantes? ¿Cómo quieren que decida con qué objeto pasar el resto de mi vida? Súbitamente me viene a la memoria una de las frases de mi abuela, ‘las ciudades arrasadas por las guerras se parecen mucho a las destruidas por un terremoto’. Un escalofrío eriza mi cuerpo y decido abrazar su cajita mientras el suelo se vuelve a agitar”, reflexiona Valentina.

Al encontrar el diario al fondo del baúl, Valentina empieza a destapar, de forma literal y metafórica, la historia de su abuela para, poco a poco, ir descubriendo los entresijos de su propia historia, construida con amor, libertad y valentía como respuesta al horror de la guerra y del exilio. El lector conoce de la voz de Valentina lo que descubre al leer el diario de su abuela Republicana.

El diario de Aurora: de la guerra a un campo de refugiados en Francia

“Su vida quedó rota para siempre. Dejó de ser la feliz Aurora, la rebelde Aurora, la que hacía apenas dos años había ingresado en la Escuela Normal de Barcelona con toda la ilusión del mundo para convertirse en una muerta en vida”, dice sobre su abuela, que se entera de que Matías, el amor de su vida, había muerto en el frente de guerra.

Pasados varios meses, la protagonista conoce a Juan gracias a su familia y se casan, pero deciden huir a Francia. En el trayecto, Aurora intuye lo que implica convertirse en exiliado.

“Desde la cima, mientras divisaban las casas de Le Boulou y otros pueblos de la comarca Aurora escuchó que alguien decía, ‘una vez crucemos la frontera, ya no seremos dueños de nuestro destino’. La frase quedó grabada en su mente. Así sería a partir de ese momento”.

Ella y Juan permanecen varios meses en un campo de refugiados en Francia donde muchos sobreviven gracias a la ayuda de franceses que les llevan ropa y víveres, aunque algunos mueren de frío y de enfermedades que atacan sus cuerpos debilitados. Y su espíritu ya golpeado por la derrota en la guerra convertida en exilio, como la narradora de la historia describe a Juan y al ambiente entre los exiliados:

“No estaba acostumbrado a tanto jaleo y no por el sufrimiento y la tristeza en las últimas horas sino, sobre todo, por la enorme sensación de derrota que desprendía aquella masa de hombres, mujeres, ancianos y niños”.

El viaje a México en el Sinaia

Pero no todo es derrota para los Republicanos en la novela. Con una variedad de registros que le permite su biculturalidad, Martínez Alarcón recurre a golpes de humor alimentados con expresiones de ambos países, además de plasmar la riqueza intelectual y cultural a bordo de ese barco que, aunque alejaba a eso 1.600 pasajeros de su país, los conducía a uno nuevo que los recibiría con los brazos abiertos.

La novela respira la riqueza que supuso la llegada a México a bordo de ese barco de intelectuales de la talla de Pedro Garfias, Tomás Segovia, Ramón Xirau, José Gaos, Eduardo Nicol, Adolfo Sánchez Vázquez, Manuel Andújar y Benjamín Jarnés, que contribuyeron al desarrollo intelectual, de las ciencias, de la literatura, de la filosofía y de las artes de México en el siglo XX.

Un encuentro decisivo y un final inesperado

En el viaje al bordo del Sinaia, un encuentro inesperado pone a Aurora frente al espejo y la enfrenta a un dilema que marcaría el devenir de su existencia… y el de más personas. Pero para no hacer spoiler del emocionante final de esta excelente novela, baste decir que emociona incluso hasta las lágrimas con la nostalgia del exilio expresada a la perfección, sobre todo en los diálogos y en las reflexiones de Aurora. La periodista utiliza una prosa sobria y elegante a la vez que realza de forma entrañable la dignidad humana a pesar de la barbarie de un evento que aún muchas personas a ambos lados del Atlántico desconocen o ignoran. La respuesta del gobierno mexicano a ese evento fortalecería los lazos de dos países que tienen más de 500 años de Historia compartida, con mayúsculas. Brava escritora y periodista mexicana en España por rendir homenaje a las raíces interculturales que un trágico evento provocó y la valiente respuesta de quienes hicieron posible el exilio español en México.