La pasión de Gerardo de Villar por los tiburones le ha llevado a captar imágenes de 30 de las 104 especies que se pueden encontrar en México. Su empresa, Buceo México, le ha permitido viajar por todo el mundo para documentar la naturaleza salvaje y así concienciar sobre su protección.

MADRID, España.- A Gerardo del Villar siempre le gustaron los caballos, osos y otros animales poderosos… pero es a partir de los veinte años cuando comienza a acercarse a los tiburones. Fue amor a primera vista, según cuenta. Podía compartir con sus amigos y conocidos su pasión por los animales en tierra pero, en el agua, sólo podía hacerlo por medio de una cámara.

“Veo la fotografía como una herramienta para compartir lo que vivía bajo el agua con mis amigos”, señala en entrevista telefónica con Espacio Méx.

Gerardo del Villar lleva más de doce años fotografiando tiburones. Para capturar a estos animales aprendió fotografía de manera autodidacta. Tomó varios cursos, pero reconoce que lo que más le ha enseñado ha sido trabajar y compartir con buenos fotógrafos. Además de sus trabajos fotográficos, tiene otras formas para mantenerse cerca del agua. Tiene una escuela de buceo, Buceo México, en la Ciudad de México, con la que organiza expediciones. Villar las encabeza y aprovecha los viajes para hacer sus fotografías.

También ha realizado trabajos de vídeo, documentales para varias cadenas nacionales como Televisa y TV Azteca. Su serie Cazando la fotografía tiene 12 capítulos publicados en Internet que muestran su maravilloso trabajo con estas criaturas.

Estos proyectos le han llevado a Sudáfrica o a captar imágenes de orcas en Noruega o Costa Rica.

Tiburones: ejemplo de la biodiversidad mexicana

Pero el animal que más le acompaña en su historia siempre será el tiburón. Por eso siempre intenta enfocarse en trabajos que le llevan a zonas donde se encuentren diferentes tipos de tiburones.

Esta criatura le ha dado algunos de sus mejores recuerdos desde que aprendió a usar una cámara. Entre sus momentos favoritos está la Sardine Run, donde pudo ver a los tiburones en acción a la caza de sardinas y cuenta como quedó fascinado al poder alimentar a los tiburones toro de primera mano.

Imágenes: Becky Kagan, Roberto Fuentes y fotografías cortesía de otros fotógrafos 

México es un país con una biodiversidad asombrosa tanto en tierra como en el agua. En la parte marina posee todo tipo de ambientes: coral, de piedra, manglares. En el país podemos encontrar cuatro ecosistemas: el Océano Pacífico, el Mar de Cortés, el Golfo de California y el Golfo de México.

México tiene una presencia asombrosa de tiburones con 104 especies. Muchas son muy esquivas y difíciles de fotografiar, pero del Villar cuenta con imágenes de 30 de ellas. Ha buceado con tiburones de punta blanca, tigre o tiburones azules. Sus expediciones le han llevado a algunas de las zonas más ricas en biodiversidad de México: Isla Guadalupe, para conseguir imágenes del Gran blanco; las zonas de Cancún y playa del Carmen, con el tiburón toro; en el Mar de Cortés, con los marrajos; y en Isla Mujeres, donde se produce la mayor migración de tiburones ballena.

Del Villar destaca la inteligencia de estos animales y recalca que, al contrario de lo que se piensa, “no quieren comerte en cuanto te ven”. El fotógrafo se muestra maravillado con la función de los tiburones en el mar, su importancia para mantener el equilibrio en los ecosistemas.

Se me hace como una especie líder. Su hidro-dinamismo se me hace espectacular. Es un animal perfecto. Me gusta su apariencia, cómo se mueve; siendo un animal muy poderoso y aún así cauteloso.

Mala fama injustificada

Este fotógrafo mexicano trata de generar conciencia con sus imágenes. Reconoce que los tiburones no gozan de la protección que tienen los delfines y las ballenas, porque no tienen ese «carisma» y tienen mala fama. Sin embargo, en todos los años que lleva trabajando con estos animales Gerardo nunca ha sufrido un ataque.

El tiburón lo que menos quiere es atacarnos. Los encuentros entre tiburones y humanos son muy escasos y la mayoría son exploratorios.

Junto con Sexta Extinción, realiza trabajos como el proyecto Desmitificando tiburones, que tienen como objetivo educar para concienciar. A través de conferencias en los colegios intentan llegar a los niños por medios audiovisuales. Además realizan documentales, como Tiburones de México, que presentan en varios festivales. Este último se proyectó en la Cineteca Nacional en la Ciudad de México donde 3.000 personas fueron a verlo.

Me gusta desmitificar estas especies. Trato de lograr con mi fotografía que la gente genere empatía con las especies incomprendidas.

La cuestión de la protección no sólo afecta al tiburón en México. Aunque el número de parques naturales ha aumentado en el país todavía tiene muchas especies en peligro como el ajolote o el jaguar. En parte se debe a que es muy difícil controlar la caza furtiva y otras prácticas dañinas en zonas tan grandes, por ejemplo, como el Archipiélago de Revillagigedo (Colima), según del Villar.

Por un lado, está la pesca ilegal pero también la legal, explica.

“Familias de cuna muy humilde, que siempre se han dedicado a pescar y que viven de la pesca. Es difícil pedirle a un padre, que con la pesca apenas consigue alimentar a su familia, que lo deje de hacer”, afirma del Villar.

Por eso cree que este tipo de trabajos pueden ayudar a cambiar hábitos alimenticios con especies amenazadas. Generar empatía para que más gente se una a protegerlas.

Muchas imágenes por conseguir

Su trabajo también le ha acercado a otras especies imponentes de México como las mantas gigantes, las ballenas o los peces vela. Recientemente estuvo fotografiando a los cocodrilos de Chinchorro, un animal mucho más pasivo en comparación con su animal fetiche, el tiburón.

“Los cocodrilos son como troncos con dientes”, bromea. Este trabajo le dejó imágenes dramáticas e impactantes como a las que él ya está acostumbrado.

Pese a tantos años inmerso en la naturaleza salvaje reconoce que aún le quedan muchas especies por fotografiar. Este año intentará hacerse con imágenes del tiburón zorro y tiene muchas ganas de acercarse a los cachalotes y los osos polares.


Imágenes: Gerardo del Villar