Solo hay un lugar al que ir los domingos, y no es la iglesia. No existe otra pasión si no es por el equipo. Llueve el sudor sobre las camisetas, la grada se convierte en un arcoíris que no entiende de colores ajenos. En América Latina, para algunos, no hay nada más importante que ganar esta tarde.

La popularidad del deporte rey en América Latina ha ido aumentando desde principios del siglo XX. Muchos de los genios del balompié internacional debutaron en equipos como el Flamingo de Rio de Janeiro (Pelé) o los argentinos Boca Juniors y River Plate (Maradona, Di Stéfano). La calidad futbolística demostrada en estos y muchos otros clubes a lo largo y ancho del continente ha dado lugar a una epidemia de fiebre deportiva que se acrecienta con cada gol. El primer hincha de todos los tiempos fue un hombre de Montevideo, en concreto un utillero del Nacional. Cuenta la historia que la gente empezó a referirse a este fervoroso trabajador como el “hincha” Reyes, ya que una de sus tareas era hinchar las pelotas de su equipo. Las primeras hinchadas organizadas se formaron en la década de los 70. Fue entonces cuando aparecieron barras como “La 12” del Boca Juniors de Buenos Aires “La hinchada más loca que hay”, como dice uno de sus himnos más populares. Esta hinchada es conocida por ser una de las más numerosas, ruidosas y apasionadas del continente.
Los decibelios aumentan de forma exponencial en los partidos contra River Plate, que cuenta con  su propia barra, “Los borrachos del tablón”. Son dos equipos rivales que han compartido ciudad desde su fundación en los primeros años del siglo XX.

El superclásico entre Boca y River ha sido considerado como uno de los espectáculos deportivos que hay que ver antes de morir por el periódico británico The Observer.

Por su parte, el diario The Sun lo califica como “la experiencia deportiva más intensa del mundo”. Una prueba de la pasión y la fidelidad de los aficionados argentinos es la actitud demostrada por el famoso “Tano Pasman” un padre de familia propulsado al estrellato a través de YouTube.

El jugador número ’12’

Los límites entre la grada y la cancha empezaron a desdibujarse allá por 1970 cuando los aficionados se olvidaron de la diferencia entre el talento de los jugadores, y su propia pasión por el juego. Nadie imaginó que aquello de que la hinchada es el jugador número doce pudiera cobrar un significado tan literal. Hay hinchas que prefieren que un partido se suspenda antes de ser humillados por el equipo contrario. No hay nada más importante que ganar. Y en las barras bravas también se juega, aunque el juego es más peligroso que el fútbol. Rafa di Zeo, líder de la hinchada de Boca Juniors afirma que la hinchada es uno de los pilares que mantienen un club.

“Nosotros llevamos aquí toda la vida, nos criamos en el club, sin embargo el entrenador o los jugadores van y vienen” dice Rafa di Zeo, líder de la hinchada de Boca Juniors

Por eso, para él los hinchas tienen un papel fundamental.

El trauma del descenso para River

En Argentina, el descenso de River Plate a la categoría B en 2011 provocó una enorme conmoción. Los altercados que se produjeron tras su último partido en primera división fueron muy numerosos. Es difícil encajar el descenso a segunda categoría de un equipo con 110 años de historia, ganador de 33 campeonatos nacionales y más de tres títulos internacionales, entre los que destacan una Copa Intercontinental y dos Libertadores. El club en el que debutó Alfredo Di Stéfano, y según la FIFA, el noveno equipo más importante del siglo XX. En un partido de vuelta contra el Belgrano de Córdoba los hinchas saltaron al terreno de juego para pedir “más huevos”. El árbitro suspendió el partido en el minuto 44 de la segunda parte, cuando comenzaron los altercados.

La noche bonaerense terminó con 72 heridos, entre ellos 25 policías. No es simplemente fútbol, es mucho más que eso, la victoria es la ilusión capaz de levantar a miles de personas, lo único capaz de procurar a todos el éxito, o por el contrario llevarles a la peor de las humillaciones. En muchos lugares de América Latina las hinchadas son financiadas por el club deportivo al que pertenecen, los hinchas se toman la pasión por el fútbol como un trabajo. No conocen otra forma de vivir que su equipo e incluso algunos estarían dispuestos a dar la vida por los colores.

Este artículo es la primera parte de la trilogía «El fútbol en América». Si te gustó no te pierdas «Del juego de pelota maya a la violencia por los colores» y «Del ‘Maracanazo’ a Eduardo Galeano».