Fernando Viveros Castañeda presentó en Casa México su primera novela «Candidez», en la que habla de la influencia de la tecnología en la conducta del ser humano y de la sociedad, donde las redes sociales se han convertido en parámetro para valorar las relaciones afectivas.

MADRID, España.- Fernando Viveros se considera un escritor tardío pero un lector precoz. Cuando le leían libros de pequeño, sus padres le presentaban a los personajes y sus aventuras como si fueran sus amigos, una técnica que despertó su interés en los piratas, en Moby Dick o en escritores como Julio Verne. Más tarde, en su adolescencia, descubrió que podía utilizar la poesía de grandes autores para entablar conversación con las jóvenes de su edad. Gracias a esto conoció a una madrileña en México que, cuando manifestó su intención de volver, consiguió convencerla para que se quedara a su lado hasta el día de hoy.

Tras muchos viajes por motivos de trabajo y académicos, se dio cuenta de la velocidad que estaba tomando el desarrollo de las nuevas tecnologías y de cómo éstas le brindan a la sociedad la oportunidad de resolver muchos problemas de la humanidad, pero a su vez la dificultad que tienen las personas a la hora de mantener su dimensión más humana. Observó que la incertidumbre de la sociedad actual genera estrés, ansiedad, consumismo y por último un individualismo exagerado que lleva a definir los patrones de conducta y de consumo de las personas. A partir de aquí fue cuando quiso escribir acerca de este fenómeno social.

El título de la novela «Candidez» se lo da porque viene de la palabra candere que significa «lo que alumbra». Por ello quiere proyectar un poco de luz en la oscuridad en la que están envueltos los personajes por culpa de la incertidumbre y la ansiedad que genera este vertiginoso desarrollo.

Todos estamos en la construcción de nuestro propio relato, de nuestro propios personajes, pero siempre con una calidez.

Presentación de «Candidez», de Fernando Viveros; en la Casa de México en España, Madrid. Imágenes: Casa de México

En la construcción de los personajes, decide ponerle Salvador Leal al protagonista; Salvador porque en su esquema de candidez quiere salvar la situación en la que se encuentra  y Leal porque es fiel a sus propias convicciones, a su propio modo de ver la vida y de darle sentido hasta a su propia existencia.

Viveros ha querido tratar temas de carácter emocional, de cómo seguimos siendo humanos a pesar de vivir en un mundo hipermoderno y de lo importante que es tener la capacidad de seguir disfrutando de la belleza, la memoria, la imaginación, la empatía y la solidaridad de una manera natural.

Debido a los nuevos paradigmas con el desarrollo de las tecnologías, el autor establece cuatro retos que tiene la sociedad moderna para hacer frente a este avasallamiento: la libertad de poder seguir disfrutando de la belleza de la vida, la manera en la que se establecen los códigos éticos para que se limiten los excesos porque si no hay límites el mundo se convertiría en un paraíso para los dictadores, los terroristas o los misántropos que infundan mensajes de odio ya que no habría ningún control; y la libertad de desarrollar en los seres humanos la posibilidad de acceder o no a las nuevas tecnologías y la posibilidad del individuo para decidir si quiere introducir en su cuerpo esta nueva tecnología.

Fernando Viveros ya tiene en mente los temas para la continuación de «Candidez», un libro que tratará sobre cuáles van a ser las posibilidades de resistencia que tengan las personas que se quieran mantener como naturales, es decir, que no quieran insertar tecnologías en su cuerpo, que no se vean víctimas indiscriminadas de los algoritmos propios de las redes sociales y que conserven su esquema de libertades en un mundo de contrastes.