Mario Castañeda y José Antonio Meca hablan de su experiencia como titanes del mundo del doblaje. Mexicano el primero, más conocido por su voz de Goku en su versión adulta de Dragon Ball, ha doblado también a actores como Bruce Willis, Jim Carrey y Mark Ruffalo. Español el segundo, ha enfocado más su carrera a la docencia y al periodismo desde Onda Cero.

Utilizan su voz como única herramienta para conseguir que todo tipo de personajes se presten a hablar en distintos idiomas. Lo hacen con una naturalidad y una expresividad que cualquiera pensaría que actores como Bruce Willis o Mark Ruffalo dominan el español tanto como el inglés.

Sin embargo, hay quienes desprecian la profesión de actor de voz y de actor de doblaje, lo que corrompe la esencia del producto que dobla. Un punto que explican los dobladores Mario Castañeda y José Antonio Meca.

El primero cuenta con más de treinta años en esta profesión y es la voz recurrente de actores como Bruce Willis, Jim Carrey o Mark Ruffalo, así como de personajes tan conocidos como Goku en su versión adulta de Dragon Ball. El segundo lleva a sus espaldas una larga carrera como periodista en la cadena española Onda Cero, que ha compatibilizado con el doblaje, la locución, y la docencia como profesor de distintos cursos de doblaje en España.

Castañeda reconoce que el doblaje desvirtúa o cambia hasta cierto punto el contenido de la obra original. Sobre todo por el proceso de adaptación que sufre el contenido al cambiar de idioma, y al tener que adaptarse a sincronización labial, más conocida como lip-sync. Estos cambios alteran el contenido original. Por su parte, Meca reconoce que no acaba de entender a aquellos que se declaran contrarios al doblaje, sobre todo cuando en la actualidad se ofrecen muchas más facilidades para disfrutar de un producto tanto en versión original, como en su contraparte doblada.

«No entiendo muy bien a los detractores del doblaje: ‘¡Hay que acabar con el doblaje, porque es una aberración!’ Pues no lo consumas, que no es obligatorio. No lo veas. Hay que pelear porque esa misma opción que existe en la televisión, con HBO y con Netflix, también esté en los cines. Que haya cada vez más versiones originales, pero también versiones dobladas».

Además, Meca añade que el doblaje ayuda a que muchas personas puedan comprender una obra cuando, por uno u otro motivo, no dominan el idioma original o no puedan leer los subtítulos de la pantalla.

Hay mucha gente ya mayor que tiene cierta dificultad de lectura. Porque no ve bien, porque la educación en su época no fue la que debía, o porque no tiene soltura. Y si a esa gente no le damos un producto doblado, no va a ver una película jamás; porque no la va a entender.

Aunque muchos prefieran ver cualquier serie o película en versión original, también son muchos quienes prefieren disfrutar de estos productos audiovisuales en su propia lengua. Algo que ha llevado a que plataformas como Netflix o HBO entre otras decidan ofrecer la gran mayoría de sus productos traducidos y doblados a varios idiomas. Como afirmaba Castañeda, esto cuenta con una parte positiva y una negativa.

Creo que el detalle que marcaría yo es la velocidad con la que hay que hacer el trabajo. No hay mucho tiempo y las ventanas de entrega cada vez se han cerrado más y más. Y Netflix no sólo es una plataforma que quiere el material rápido, sino que además tiene este detalle de que presenta series completas de veintitantos episodios.

Considera el doblador que esta velocidad de trabajo hace que disminuya la calidad del resultado final, aun después del enorme trabajo de los profesionales de la industria.

Cambios en la industria

En cuanto a la profesión de actor de doblaje, ambos profesionales han sido testigos de los enormes cambios en la industria desde que los dos comenzaran a prestar su voz a todo tipo de personajes. Unos cambios que, en su gran mayoría, han sido tecnológicos, como aclaraba Meca. Porque, como recordaba este actor, periodista, locutor y profesor, hace sólo unos años no se podía grabar en banda aparte. Por eso coincidían varias personas en un mismo estudio. Además, las limitaciones de la tecnología tampoco permitían repetir demasiadas veces una misma toma. Ahora en cambio, los actores y actrices no tienen la necesidad de estar si quiera en la misma ciudad para realizar una grabación completa.

«Desde el punto de vista de la gestión del tiempo, de la agenda, es mucho mejor. Pero también es verdad que artísticamente es bastante peor. Porque ahora ya no tienes quién te dé la réplica y debes que imaginarlo en tu cabeza». A este comentario, Castañeda añade la importancia del ‘material humano’; así como de los cambios en el modelo de actuación, que se ven reflejados a la hora de modificar el idioma de la voz de los personajes de cualquier producto audiovisual.

«Ahora hay gente muy preparada, con mucha experiencia en el doblaje. Y el doblaje siempre ha correspondido al estilo de actuación del momento. Por ejemplo, actualmente el estilo de actuación es algo que se llama casi no acting. Casi parece que la gente no está haciendo nada, no está actuando, no está proyectando emociones. Sin embargo es un estilo de actuación donde sí hay una gran creación emocional, pero está contenida. El manejo es muy poco expresivo. Entonces es un tono íntimo, es un tono sin mucho volumen. Da la impresión de que no estás haciendo nada, pero la verdad es que hay una gran actuación detrás de ese estilo».

En cuanto a la profesión en sí, pueden ser muchos los contratiempos que llegue a presentar. Meca destaca el bajo sueldo al que aspira un actor o actriz de doblaje, la falta de trabajo en algunas ocasiones y los castings de voz, de los que comenta que son una reválida constante. Por su parte, Castañeda añade otro problema a este oficio.

«Obviamente los plazos de entrega van contracorriente en toda esta modernidad que está buscando plataformas y formas nuevas de trabajo».

Sin embargo, ambos tienen claro que se trata de una profesión muy gratificante a la par que exigente, como dejaba claro Meca.

A mí me parece una profesión preciosa. Es dura porque al final esa cosa del glamur que tiene el cine no la tiene estar encerrado en una habitación de nueve metros cuadrados, en un estudio pequeñito, sin ver la luz del día. Pero luego doblas a determinadas personas, que lo ves en la pantalla y es muy satisfactorio, ¿no?, es mi voz la que acompaña además a ese actor. Es una profesión muy bonita

Para Mario Castañeda, esta profesión de la que ha hecho su vida también cuenta con más partes positivas que negativas.

«Es una industria que ha llegado muy lejos, que le da de comer a muchas familias, y ahí está con estas funciones sociales, culturales, educativas y, por supuesto, de entretenimiento. No habría más allá nada negativo que decir del doblaje, y más bien muchas cosas positivas»