Pese al enorme aumento de mujeres en carreras de ciencias, los sistemas de México y España aún siguen frenándolas para alcanzar altos puestos de responsabilidad. Once científicas mexicanas y españolas comparten sus experiencias y puntos de vista sobre la actual situación de la mujer en la ciencia.

MADRID, España.-  A la pregunta “¿Cómo cree que es la situación actual de la mujer en la ciencia?”, una de las once científicas mexicanas y españolas entrevistadas por Espacio Méx respondió con un acertijo que se hizo bastante popular hace unos años:

Un padre y su hijo viajan en coche y tienen un accidente grave. El padre muere y al hijo se lo llevan al hospital porque necesita una compleja operación de emergencia, para la que llaman a una eminencia médica. Pero cuando entra en el quirófano dice: «No puedo operarlo, es mi hijo». ¿Cómo se explica esto?

La dificultad de este acertijo radica en que pocas personas piensan que esta “eminencia médica” pueda tratarse de la madre del paciente, algo injustificado ante el auge de la población femenina en las carreras de ciencias.

En las universidades españolas los porcentajes de mujeres superan a los de los hombres, el número de programas del gobierno destinado a favorecer trabajos dirigidos por mujeres ha crecido en los últimos años. Han surgido proyectos la base de datos de mujeres investigadoras y tecnólogas AMIT, en la que se han registrado más de 1600 científicas y que puede ayudar a crear una comunidad científica femenina más unida y con mayor visibilidad.

Según estudios, como el realizado por el diario El Mundo, las mujeres están mejor preparadas y superan en calificaciones a sus compañeros varones en las universidades. Entonces, ¿Por qué el número de mujeres se reduce conforme se avanza en la jerarquía? ¿De dónde vienen estos estereotipos e ideas preconcebidas?

Maternidad vs carrera científica

Se sigue asociando a la mujer a un perfil más emocional y continúan asignándole las tareas de cuidado del hogar y los hijos. Esto se manifiesta en la pregunta por excelencia a la que deben enfrentarse las científicas para acceder a un puesto de trabajo, en todas sus variantes. “¿Tienes pensado quedarte embarazada pronto?”

Casi todas las participantes están de acuerdo en que la imagen que se tiene de la maternidad detiene el avance de muchas científicas y supone un muro casi insuperable para acceder a altos puestos de trabajo.

Tengo la sensación de que llega un momento en la vida de toda científica en el que debes decidir entre centrarte en tu carrera como investigadora o hacer un parón para ser madre

Miriam Chacón Mateos es ingeniera química. Desde hace dos años trabaja como asistente de investigación en el departamento de Control de calidad del aire en Alemania, mientras estudia el máster Air Quality Control, Solid Waste and Waste Water Process Engineering

Carmen González Rincón es licenciada en Biología y Máster en Análisis Biológico y Diagnóstico de Laboratorio. Actualmente imparte clases de biología en Ceuta y compagina este trabajo con artículos de divulgación científica para varios medios.

Creo que es aceptable la situación de una mujer en una carrera científica hasta el momento en que decide ser madre.

En el campo de la biología, por ejemplo, el embarazo obliga a las científicas a abandonar por completo determinadas investigaciones desde el mismo momento en que saben que están embarazadas para evitar la exposición a materiales químicos y patógenos.

Aunque se respeten las bajas de maternidad, es común que los equipos de investigación dejen de tener en cuenta a estas profesionales.

Laura González Torres, científica mexicana, cuenta que al quedarse embarazada se convirtió en “invisible” para el resto de su equipo.

No era tomada en cuenta para ninguna decisión, proyecto o beca.

¿Áreas de investigación “masculinas” y “femeninas”?

Para este reportaje se entrevistó principalmente a mujeres de tres ramas científicas: psicología, biología e ingeniería. La mayoría coincidían en las mismas ideas de lo que supone ser mujer en ciencias, independientemente de su nacionalidad.

Casi ninguna se planteó que tendría menos oportunidades por ser mujer a la hora de escoger una carrera de ciencias y la mayoría recibió apoyo en su entorno familiar para seguir una rama científica. Sin embargo, existen factores que son exclusivos de cada área y la mayor diferencia empieza por la consideración de esa carrera como “de hombres” o “de mujeres”.

La biología, asociada con mayor frecuencia a las mujeres, genera un ambiente de más seguridad laboral, al margen de la ya comentada cuestión de la maternidad. Las profesionales sostienen que no han sentido diferencias a la hora de trabajar ni estudiar con sus compañeros hombres. Pero achacan esta igualdad a que sus carreras tienen una gran presencia femenina en aulas y equipos.

Compartiendo visiones de la investigación

Krystell Orozco Toledo y Esther Ciria Barreriro, son dos investigadoras de psicología que coincidieron en el equipo del informe HBSC de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en la Universidad de Sevilla. La primera es mexicana y la segunda española.

Esther Ciria Barreiro (derecha) es psicóloga e investigadora por la Universidad de Sevilla y actualmente imparte clases en esta universidad mientras compagina sus labores del doctorado. Krystell Orozco Toledo (izquierda) es licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de México. Ambas han participado en el el equipo del informe HBSC de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en la Universidad de Sevilla

 

Orozco cuenta que cuando ella comenzó a estudiar psicología, esta carrera se veía como una profesión de mujeres en México, donde la gente se sorprendía al conocer a hombres psicólogos.

“En México la psicología es un área dominada por mujeres”, afirma.

Para Ciria, esta afirmación no estaba tan presente, aunque destacó que su promoción estaba compuesto por mujeres en un 80%. Pero los puestos en lo más alto de la pirámide siguen en manos de figuras masculinas.

La psicóloga mexicana reconoce haber visto una mayor igualdad en su experiencia en España. Para ella los avances científicos están muy politizados en México. La opinión de Orozco se ajusta bastante a la de sus compañeras mexicanas, que pese a que el país ha avanzado en cuestiones de género no lleva tanto tiempo potenciando estas políticas como España.

Ingeniería, una profesión “de hombres”

En el caso de las ingenierías la situación es algo más compleja.

Estas carreras se siguen asociando a un perfil más masculino y el desarrollo laboral es mucho más duro para las mujeres que en otros sectores. Tanto mexicanas como españolas explican que se han enfrentado a situaciones machistas y han visto cuestionadas sus capacidades por compañeros o jefes.

“Llegué a pensar que no podría sobresalir en ese mundo de hombres”, afirma Karen Guzmán, ingeniera mexicana

“Era consciente de que me iba a meter en un mundo dominado por hombres”, comenta Chacón.

Mayor y mejor visibilidad a la mujer desde los medios

Aunque ha habido grandes avances para la mujer en los últimos años, todavía sorprenden historias de acoso y discriminación, que nos alertan de la necesidad de continuar la lucha.

Para estas once profesionales, los medios de comunicación juegan un papel fundamental para que conseguir una auténtica igualdad. Desde el periodismo se puede dar visibilidad a las mujeres científicas, aunque siempre existe el riesgo de banalizar sus trabajos en el proceso. La presencia de mujeres en titulares ha aumentado, aunque sigue destacándose como llamativo que una mujer sea la responsable de un gran avance.

Me gustaría que no se tuviera que tratar de ninguna manera especial a las mujeres científicas en los medios. Que no fuera relevante que una mujer fuera candidata a un Nobel”, comenta una de las entrevistadas.

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