“Los españoles pueden proponer la realización española de la lengua pero queda forzado que, a estas alturas, un solo modelo se establezca como el modelo único del español”, dice Andrés Ordóñez, director de UNAM-España, en entrevista con Espacio Méx. 

El Centro de Estudios Mexicanos (CEM) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) abrió sus puertas en España de la mano del Instituto Cervantes a finales de 2013. En palabras de Andrés Ordóñez, esta representación de la UNAM en España tiene dos vertientes.

“Una es el cultivo, fortalecimiento y profundización de las relaciones institucionales entre la UNAM y sus pares académicos en España e instituciones culturales. La otra es la promoción de la cultura mexicana a través de la tarea que realizan sus académicos, entendiendo la cultura como algo no solo vinculado con las humanidades, sino también con otras áreas, como la ciencia o la economía”.

Compuesto por un equipo permanente de cuatro personas (director, secretario académico, secretario técnico y coordinador de gestión), su director y su secretario académico, Diego Celorio, reciben a Espacio Mex para dar a conocer su trabajo y la relevancia de la colaboración académica y cultural entre México y España.

¿Cuándo surge el proyecto del Centro de Estudios Mexicanos de la UNAM en España?

Andrés Ordóñez.: El antecedente se encuentra en la fundación de lo que hoy es la UNAM, cuando el rector fundador, José Vasconcelos, tuvo la conciencia de la necesidad de internacionalizar la UNAM. La unidad pionera fue la Escuela de Verano, establecida en 1921, y la primera representación que hubo en el extranjero fue la de San Antonio (Texas) en la década de 1940. Ahora la UNAM tiene 12 representaciones en el mundo. La más reciente es Berlín y esperamos contar en un futuro próximo con el primer centro de la UNAM en África, concretamente en África del Sur.

Diego Celorio: La internacionalización de la UNAM comenzó con la Escuela de Verano, que hoy conocemos como Centro de Enseñanza para Extranjeros (CEPE) y que surgió con la misión de universalizar el conocimiento sobre la lengua española y la cultura mexicana.

¿La colaboración de UNAM-España con el Instituto Cervantes implica compartir agenda institucional o existe una plena autonomía entre una y otra?

A.O.: La UNAM-España es un organismo completamente autónomo y uno de sus ejes es la cooperación con el Instituto Cervantes. El proceso de integración mundial nos llevó, a todos los que participamos del paradigma panhispánico, a caer en la cuenta de la necesidad recíproca. De manera que para el Instituto Cervantes fue una necesidad estratégica comenzar su proceso de iberoamericanización, mientras que para los americanos fue una oportunidad muy importante para fortalecer y enriquecer nuestra presencia en el mundo a través de la relación con España, para nosotros un socio íntimo y de peso en la Unión Europea.

Hace un par de meses el Gobierno de España dio a conocer un proyecto llamado «El español, lengua global», rechazado por distintas academias de la lengua. La Academia Mexicana de la Lengua Mexicana dio a conocer un comunicado en el que indicaba que no estaba de acuerdo con la proyección de la lengua peninsular española como la lengua española global. ¿El CEM tiene alguna opinión al respecto?

A.O.: En la UNAM partimos de la convicción de que quienes participamos del paradigma hispánico somos el resultado de dos síntesis portentosas: la del mundo ibérico, grecolatino, bereber, judío e islámico y la del mundo andino y mesoamericano. Los latinoamericanos nacimos a nuestras nacionalidades globalizados por naturaleza. En este momento, en el que la bipolaridad está dando paso a la emergencia de múltiples polos, las naciones panhispánicas emergemos como un polo de civilización global porque estamos en América, en África, en Europa y en Asia. Esto nos obliga a una visión distinta; ya no estamos en una situación de subordinación de unos respecto a otros. Las características del español peninsular son básicamente localismos en la medida en que la lengua de la mayor parte del territorio del Reino español constituye el 10% de la totalidad de los hablantes. Los españoles pueden proponer la realización española de la lengua pero, como dice la Academia Mexicana, queda un poco forzado que a estas alturas del mundo un solo modelo se establezca como el modelo único del español.

Andrés Ordóñez, director del Centro de Estudios Mexicanos. Foto: José Carlos Morales

¿Cuál es el contrapeso que proponemos desde Hispanoamérica a este tipo de iniciativas?

A.O.: El contrapeso que proponemos es la colaboración estrecha con España. De ahí la importancia de nuestra participación en el Sistema Internacional de Evaluación en Lengua Española (SIELE). La idea del SIELE es constituir un certificado global, estándar, de la lengua española. En este proyecto participan la UNAM, la Universidad de Salamanca, la Universidad de Buenas Aires y el Instituto Cervantes. Se trata de un esfuerzo sustentado en el trabajo de las academias de la lengua y que nos convierte hoy en este sistema lingüístico donde estamos comprendidos todos en una misma gramática y en un mismo diccionario en igualdad de circunstancias. Adicionalmente a las cuatro instituciones titulares del SIELE participan en el proyecto un número creciente de universidades e instituciones asociadas, de más de una veintena de países, que lo enriquecen internacionalmente.

¿El debate alrededor del proyecto “El español, lengua global” es un síntoma, entonces?

A.O.: Sin duda. La polémica es uno más de los estadios por los que atraviesa y sigue atravesando este proceso de encuentro panhispánico. Yo no batiría tambores de guerra, nunca; lo vería como en un proceso histórico de largo plazo, como un instante hacia la convergencia.

A pesar de la predominancia española la norma lingüística ya no se dicta desde España.

D.C.: La norma es policéntrica. Además, creo que ahora el espíritu avanza decididamente en esa dirección. Un ejemplo de ello es el inicio de la integración de españolismos en el diccionario de RAE, donde España reconoce que lo suyo también es un localismo. La iberoamericanización del Instituto Cervantes también es una manera de reconocerse como integrante de una totalidad mayor. Independientemente de cómo pueda interpretarse el proyecto del Gobierno Español, ha habido esfuerzos generales que asumen como grandeza añadida las variantes de nuestra lengua común. La variedad es una riqueza añadida. El SIELE es un buen ejemplo, pues su búsqueda es, precisamente, la integración de la diferencia.

¿Cuál es la relación de UNAM-España con el Instituto de Cultura de México en España, dependiente de la embajada mexicana?

A.O.: Nosotros partimos de que la embajada es la representación del Estado mexicano, de manera que la embajada es nuestra representación oficial. La UNAM, como integrante importante del conjunto del Estado mexicano, desarrolla una labor de colaboración estrecha con el Instituto, pero somos autónomos. Colaboramos muy frecuentemente y eso nos permite optimizar recursos, potenciar la calidad académica de los actos conjuntos, valernos de lo que la Secretaría de Cultura a través de la Dirección de Asuntos Culturales de la cancillería provee para México en este propósito fundamental, que es proyectar una imagen digna del país y ofrecer nuestra riqueza académica y artística para el fortalecimiento de los esfuerzos de la diplomacia nacional.

En el transcurso de este año se inaugurará la Casa de México en España, ¿el CEM tiene planeado colaborar con esta iniciativa?

A.O.: Por supuesto. Nuestra colaboración será parecida a la que se ha realizado hasta ahora con el Instituto de Cultura de México en España y con el Fondo de Cultura Económica. La intención de la UNAM no es aislarse sino todo lo contrario, sumarse tanto al esfuerzo mexicano en España, como a la interacción con el mayor número de instancias académicas y culturales españolas y de la región, mediante la interacción con el resto de sedes de la UNAM en Europa.

¿Qué tipo de actividades culturales se encuentra organizando el CEM para los próximos meses?

A.O.: En la UNAM el movimiento estudiantil del 68 es muy importante, así que nos encontramos preparando cosas también en la UNAM España.

D.C.: En conjunto con la Filmoteca de la UNAM se está preparando un ciclo de cine en torno al movimiento del 68 que itinerará durante todo el año en las sedes de la UNAM y del Instituto Cervantes en el exterior. Algunas de las películas se proyectarán en el Círculo de Bellas Artes de Madrid en el mes de mayo.

¿Y en términos académicos?

A.O.: En ese caso es importante destacar que tenemos dos cátedras. La Cátedra Joaquim Xirau, que realizamos junto con la Universidad de Barcelona, y la Cátedra Francisco de Vitoria-Bartolomé de las Casas, que acabamos de suscribir con la Universidad de Salamanca. Y en el mes de noviembre se llevará a cabo un coloquio sobre ciencia y cultura en colaboración con la Fundación Lilly, la Universidad Nebrija y el CSIC.

¿Hay algún otro aspecto que el CEM España considere de relevancia que no se haya mencionado hasta ahora?

A.O.: Me gustaría destacar la disposición e interés del CEM España en vincularse con el sector empresarial mexicano establecido en España. El objetivo sería generar sinergia con el fin de abrir oportunidades para nuestros estudiantes y vincular proyectos entre la academia mexicana y la industria. El primer fruto de esta iniciativa será la publicación de un diccionario sobre Madrid en coedición con el Fondo de Cultura Económica de España y Bimbo. Y esto es solo el principio.