En medio de la crisis, el mexicano Emiliano Fernández Peña puso la Ronronera (C/ San Carlos, 7) un bar especializado en rones. Situado en el corazón de Lavapiés, en Madrid, esta ronería ofrece más de 140 tipos distintos de este destilado de caña de azúcar. Al hablar de su vida en España, su dueño señala a su equipo de fútbol como uno de los elementos que le hicieron integrarse y sentirse en casa.

MADRID. España.- “Fue en medio de la crisis, con la moda del gin en un barrio que hace cuatro años no terminaba de ser lo “chic” que ahora es. Era una locura pero me animé”, dice Emiliano Fernández Peña al hablar de los comienzos de la Ronronera.

Acababa de volver de Bilbao, donde vivió año y medio trabajado para una gran farmacéutica. Pero tenía claro que no había venido a España para vivir en Bilbao ni en ningún otro lugar, sino en Madrid, donde tenía y tiene muchos amigos.

«Mucha gente me pregunta, como mexicano, por qué no tengo un bar de tequilas o de mezcales. Nuestra generación, cuando salíamos a bares y discotecas, bebíamos ron. El mezcal no lo conocía nadie y el tequila estaba en crisis. Los tequilas habían bajado sus calidades por el agotamiento de agave azul, lo que disparó los precios», dice al asegurar que el ron forma parte de la cultura mexicana por el Bacardi, el más vendido del mundo.

En nuestra carta tenemos rones de 30 de los 60 países donde se produce este producto de la caña de azúcar. Por medio de la Ronronera y de la revista Rumporter me han invitado a participar como juez de cata en festivales en Miami, Paris, Berlín. Te empiezas a mover entre los expertos más reconocidos en el mundo del ron y me ha permitido conocer gente estupenda que tiene la misma pasión. Me hace muy feliz el ambiente multicultural”, dice este mexicano. Sin embargo, la puesta en marcha de su bar ha supuesto un gran desgaste por la cantidad de horas que hay que dedicar para emprender un negocio como el suyo y la presión por sacarlo adelante.

Asegura Fernández Peña que muchos de sus clientes vienen del mismo barrio, o se trata de gente a la que le gusta al ron y que quiere conocer cosas nuevas.

Nuestra oferta de 140 rones es única en esta ciudad. Los que son roneros traen a sus amigos y vamos convirtiendo al mundo del ron a gente que estaba en el gin, en el vodka y en otros alcoholes. Vienen muchos extranjeros que viven en Madrid y que viven en el barrio, pero también muchos españoles.

Su trabajo diario lo ha convertido en uno de los embajadores del ron en España y una de las personas que más conocen por sus viajes a destilerías de todo el mundo y su presencia en festivales.

España y México, una historia de ida y vuelta

Mi padre nació en España y se fue a México con mis abuelos a los cuatro años. La cultura española la teníamos en casa, ya sea en algunos platos, en algunas palabras o en anécdotas. Mi primer viaje largo en avión fue a España cuando tenía dos años. Más tarde vine a los diez años y he vuelto a venir a lo largo del tiempo para estudiar en la Universidad Complutense de Madrid y luego para venirme a vivir.

Fernández Peña estudió en el Colegio Madrid, al que considera “un proyecto social interesante”. Lo fundaron Republicanos españoles con los valores de la República que habían emigrado a México durante la Guerra Civil.

La escuela fomentaba el pensamiento crítico con valores como la solidaridad, con un modelo educativo que fomentaba el trabajo en equipo. Era curioso ver en la dirección de la escuela la bandera mexicana con la bandera republicana. Ahí te decían que era la bandera de España. Con el paso del tiempo se nos hacía difícil pensar en España como una monarquía y no como en “la república de España.

Una buena vida en España

De su vida en España valora las libertades y la calidad de vida que supone caminar solo por las noches sin miedo.  

Asegura seguir sorprendido por el grado de polarización política y social de izquierda-derecha, republicanos-franquistas, independentistas-no independentistas. Y por ciertas actitudes de soberbia y chovinismo gastronómico y cultural de ciertos sectores de la sociedad.

España tiene que abrirles la puerta a los inmigrantes, aquí hay lugar para ellos. Cuando llegué a Lavapiés, el barrio era distinto. La gente no te preguntaba de donde eras; se daba por hecho que todos los que estábamos aquí veníamos de fuera. El no tener que explicar tu procedencia o porqué vienes te hace sentirte más de aquí.

Hace referencia a distintos tipos de migración en España: quienes vienen a buscar trabajos no cualificados y el de personas que vienen a estudiar, que pueden pagarse unos estudios y que se quedan después de hacer un máster o un doctorado.

Más allá de los papeles y la vivienda, considera que no existen dificultades reales para un mexicano a la hora de establecerse.

La sociedad española no suele ver al mexicano como una amenaza que le va a quitar el trabajo, aunque luego el mexicano trabaja muchas horas, sabe idiomas, habla mucho mejor inglés y tiene un alto nivel de cualificación. Los viajes de ida y vuelta han acercado a ambos países a lo largo de los siglos, son países muy cercanos y culturas que se pueden entender bien”, afirma este mexicano con doble nacionalidad.

Asegura que esta integración resulta más fácil en una ciudad cosmopolita como Madrid, que tiene gente de todo el mundo. Hace referencia a distintos tipos de migración en España: quienes vienen a buscar trabajos no cualificados y el de personas que vienen a estudiar, que pueden pagarse unos estudios y que se quedan después de hacer un máster o un doctorado.

Más allá de los papeles y la vivienda, considera que no existen dificultades reales para un mexicano a la hora de establecerse.

La sociedad española no suele ver al mexicano como una amenaza que le va a quitar el trabajo, aunque luego el mexicano trabaja muchas horas, sabe idiomas, habla mucho mejor inglés y tiene un alto nivel de cualificación. Los viajes de ida y vuelta han acercado a ambos países a lo largo de los siglos, son países muy cercanos y culturas que se pueden entender bien”, afirma este mexicano con doble nacionalidad.

Asegura que esta integración resulta más fácil en una ciudad cosmopolita como Madrid, que tiene gente de todo el mundo

A mí me ayudó mucho el fútbol. Comencé a hacer mis amistades por un equipo de barrio, el Sporting de Magerit. A partir de ahí se me abrieron muchas puertas. Los mexicanos solemos ser amigables, muy fiesteros, con sentido del humor, y eso gusta en España, entonces no hay dificultades serias para integrarse.

Cambio de visión en España

Asegura el joven emprendedor que en México le habían enseñado que tenía que salir al mercado laboral, conseguir un trabajo, crecer en ese trabajo y convertirse en jefe. Llegar a España le permitió conocer a gente que veía la vida de otra manera, que tenían una vida que les gustaba, un trabajo que no les exigía demasiado, que les permitía valorar que su esfuerzo les compensaba y les dejaba tiempo libre para hacer lo que les gustaba.

En un principio lo consideraba una mentalidad conformista. Pero luego entiendes que esta sociedad está preparada para esto, con escuelas públicas de calidad, con un gran sistema de salud que funciona y que no han podido desmantelar para privatizarlo. Puedes vivir sin vehículo propio, puedes moverte en transporte público. Te empiezas a desprender de cosas materiales que veías necesarias en México. He aprendido a considerar el éxito de otra manera, a valorar el tiempo libre; en México te define tu trabajo, eres lo que haces y consigues en la oficina. Aquí se le considera más un medio para ganarte la vida y se te considera mucho más que lo que haces en el trabajo.

Le gusta que en España haya menos diferencia entre las clases sociales comparado con México y pone como ejemplo su círculo de amigos, en el que hay ejecutivos de grandes empresas y obreros de fábrica.

Nos llevamos, hacemos las mismas actividades juntos. Eso es impensable en México por las diferencias de sueldo y por el clasismo tan marcado. Todo esto me ha ayudado a transformar mi visión.

Asegura que los mexicanos y los latinoamericanos tienen mucho que aportar a una sociedad que da señales de envejecimiento y de agotamiento general.

Podemos aportar una chispa nueva y una alegría necesarias. A veces veo a la gente deprimida, triste, enfadada. Cuando hablas con alguien de fuera lo notas, percibes una vibra distinta, más alegre, dinámica. Una sonrisa es importante y no sólo en este negocio o en este sector. Muchas empresas necesitan también una visión más fresca que venga de fuera, necesitan innovar”, concluye el rey del ron en Madrid.


Fotos de la entrevista: Adriana Juan Durán