En su columna semanal, el ex diplomático Bernardo Graue Toussaint hace uso de la hipérbole para imaginar cuál podría ser la próxima gran iniciativa de Andrés Manuel López Obrador, después del Tren Maya y el referéndum del Nuevo Aeropuerto de México. 

 

Por Bernardo Graue Toussaint

Enero de 2019. Luego de la inmensa expectativa que ha creado el arranque de las obras del Tren Maya y una vez resuelta la controversia del NAICM (es decir, la cancelación definitiva de la obra y la construcción del aeropuerto, pero en la Base Aérea de Santa Lucía), esta mañana, en conferencia de prensa, el presidente de la República, Andrés Manuel López, dio a conocer el más ambicioso proyecto de su gobierno: la conquista del espacio.

En dicho encuentro con los comunicadores, el gran líder nacional anunció el lanzamiento (durante su administración) de la nave espacial mexicana «MORENA I». El rumbo de la misma es aún indefinido. «En campaña prometí que México sería una potencia, y en la conquista del espacio también lo demostraremos».

Para la administración de los recursos financieros necesarios para esta misión y para la búsqueda de dineros adicionales que se requerirán, el presidente López designó (bajo su premisa de «perdón y olvido») al Lic. René Bejarano Martínez, especialista en negociaciones monetarias con el sector privado.

El mandatario aclaró que este viaje será absolutamente democrático e inclusivo. «Será reflejo de nuestra realidad nacional» declaró nuestro gran líder nacional.

Para ello, se realizarán los «foros», las «consultas ciudadanas» y las «mesas de diálogo» necesarias para resolver todos y cada uno de los aspectos de esta aventura sideral.

Se contará, para atender las necesidades técnicas, con la asesoría de los especialistas graduados en la polémica Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), creada por AMLO, cuando éste era Jefe de Gobierno del D. F.

Para la construcción de la nave, se realizarán diversos «foros» con los diversos colegios de ingenieros del país, a fin de aportar propuestas del material necesario para tan importante vehículo espacial. El adobe, el tepetate, el cemento con varilla y la lámina galvanizada son algunas de las opciones que la UACM ha propuesto para dicha construcción. Del resultado de dichos foros saldrán las opciones para la «consulta ciudadana» que determinará, finalmente, esos aspectos. «Esto no es una dictadura, es una democracia participativa, el pueblo es sabio y sabrá decidir mejor que los expertos» aclaró el presidente López.

Por otra parte, anunció que también se realizarán «mesas de diálogo» para decidir el combustible necesario para la propulsión de la nave espacial mexicana, dado que existen diferencias entre los especialistas cercanos a AMLO, respecto del carburante idóneo. Unos proponen la «Gasolina Nova», pero otros consideran que la «Magna Sin» podría tener mejor rendimiento de propulsión. Otros especialistas, como lo fabricantes de fuegos pirotécnicos de Metepec, Estado de México, han anunciado su participación en esos eventos de consulta popular. El mandatario mexicano afirmó que la seguridad de la nave «MORENA I» y de su carburante (por aquello de los huachicoleros, ladrones de combustibles) quedará a cargo de los mismos 20 civiles profesionales que le custodian a él.

Otro aspecto importante de la misión espacial mexicana es la alimentación de los astronautas. Para ello, se realizarán «foros regionales» a fin de obtener propuestas para la «Gran Consulta Nacional Alimentaria de la Misión Espacial Mexicana» (GCNAMEM).  Trascendió que en el equipo del presidente López existen diversas dudas sobre los platillos que deberán consumir los cosmonautas nacionales. Tlacoyos, garnachas, quesadillas, chiles en nogada, cochinita pibil o tamales oaxaqueños, por citar algunos ejemplos, son algunas de las propuestas para el consumo de los futuros héroes espaciales. En este sentido, el presidente López declaró que «está decisión será de todos, no será una decisión de un sólo hombre, sino del pueblo, que sabrá determinar lo mejor para poner en alto la gastronomía mexicana en el universo».

Respecto de la tripulación, el Presidente López ha encargado a su 32 delegados estatales la investigación de los candidatos de cada entidad federativa para participar en la primera misión de México en el espacio. Aclaró que en la composición de la misma, habrá equidad de género y que el 50%, (cuando menos) serán mujeres. Igualmente dijo que se buscará que en dicha tripulación estén representadas las comunidades indígenas, los jóvenes, los adultos mayores, los deportistas, los artistas, la comunidad científica, la comunidad lesbico-gay, los campesinos, etc. Para ello, se realizarán «foros» en cada una de las 32 entidades federativas, de cuyos resultados emerjan las candidaturas de los y las cosmonautas que viajarán fuera de la Tierra rumbo al espacio.

Si los norteamericanos despegan sólo desde Cabo Cañavaral, la Agencia Espacial Mexicana tiene previsto que el lanzamiento del cohete «MORENA I» pueda realizarse desde dos Cabos: desde Cabo San Lucas (en Baja California Sur) o desde Cabo Catoche (en Yucatán).

Cuestionado por los periodistas sobre el nombre de la nave espacial mexicana («MORENA I») el presidente López puntualizó: «ese nombre lo decidí por la enorme fe de pueblo de México en la Virgen de Guadalupe. No tiene connotación política alguna ni tiene fines electorales»

Al final de la conferencia de prensa, el presidente López concluyó: «el futuro de la astronáutica mexicana y los resultados de mi gobierno serán iguales: al infinito…y más allá».

graue.cap@gmail.com