«Este 8 de marzo de 2019 ha sido un rotundo éxito de las mujeres, tanto en la huelga feminista como en las masivas manifestaciones de la tarde en docenas de ciudades de España», afirma el periodista Xavier Caño Tamayo en su análisis, que aborda también las principales amenazas a los avances conseguidos por el movimiento feminista.

Por Xavier Caño Tamayo

De Kenia a Pakistán, de Noruega a Argentina y de México a Australia, las mujeres del mundo han tomado las calles en el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. La efeméride cumple 108 años y lo que empezó como una modesta reivindicación de los derechos de las mujeres solo en cuatro países se ha extendido a todo el mundo. En España, en la mañana del 8 de marzo, piquetes, pasacalles, huelguistas, lecturas públicas de comunicados y actividades lúdicas diversas ocuparon muchas ciudades horas antes de las masivas manifestaciones de la tarde, cuando se colapsaron calles y plazas del país. Cientos de miles de mujeres se manifestaron durante horas en Madrid, Barcelona, Bilbao, Valencia, Zaragoza, Sevilla, Málaga, Valladolid, Murcia, A Coruña, Vigo, Salamanca, Gijón… España ha sorprendido de nuevo a la comunidad internacional por la capacidad movilizadora de las mujeres que, según el CIS, ya movilizan mucho más que los hombres.

Este 8 de marzo de 2019 ha sido un rotundo éxito de las mujeres, tanto en la huelga feminista como en las masivas manifestaciones de la tarde en docenas de ciudades de España. Como ha escrito la periodista Ana Requena, el 8 de marzo ha sido una gran marea violeta, un grito masivo por los derechos de las mujeres, una firme denuncia del machismo, una clara reivindicación del feminismo y la consolidación de una poderosa conciencia feminista colectiva.

El año pasado, la indignación por la corta sentencia a ‘la manada’ en Pamplona, dictada por el Tribunal Superior de Justicia de Navarra, movilizó a las mujeres en masa. En este 2019 las masivas movilizaciones del día de la Mujer han tenido como motor la amenaza de la extrema derecha, con la innegable complicidad de las otras dos derechas, pretendiendo reabrir debates resueltos que afectan a derechos fundamentales de las mujeres.

La derecha contra el feminismo

Grosera irrupción de la extrema derecha negando o minimizando la muy comprobada realidad de la atroz violencia machista, que ellos reducen a ‘doméstica’. O proponiendo recortar la libertad de la mujer para interrumpir o no un embarazo con propuestas tan peregrinas como la de Casado: una ley de Apoyo a la Maternidad que “ayude  a las mujeres a ser madres libremente”. ¿Ha habido algún impedimento para que una mujer sea madre? Salvo que el presidente del PP se refiera a la brecha salarial, a la pobreza de los salarios y a la precariedad del empleo, que afectan sobre todo a las mujeres, y acaso disuada a muchas de tener hijos. Pero no es ésa la intención de Casado que más bien propone rebajar la vigente ley del aborto o quizás suprimirla de hecho.

Los ataques a la que llaman «ideología de género», que así designan al feminismo, no son nuevos, pero han aumentado en Europa y América Latina en los últimos años por mayor actividad de grupos ultraconservadores, cristianos y católicos. Jerarquías de la Iglesia Católica, grupos como Hazte Oír y Foro Español de la Familia y partidos como Vox se oponen a los avances sociales y legales en salud sexual y de reproducción de las mujeres.

Según el bloque reaccionario, el feminismo es un totalitarismo que amenaza los derechos de los hombres heterosexuales y  tambien a la familia. El único totalitarismo que hay es el del modelo patriarcal de sociedad que alimenta la discriminación y la violencia machista. Sólo un reducido grupo de curas y obispos no arremete contra quienes defienden la igualdad de mujeres y hombres . El mismo Papa Francisco dijo hace unas semanas que el feminismo es un machismo con faldas. ¿Cómo fiarse de una Iglesia Católica que defiende sin tapujos ni rubor la sociedad patriarcal ?

Machismo y feminismo

En el ataque contra el feminismo, el bloque reaccionario dice ni machismo ni feminismo, con la falaz pretensión de que ambas realidades son igualmente negativas y, por tanto rechazables por igual. Pero no es así. En absoluto. Machismo, como bien explica la Real Academia Española de la Lengua, es la prepotencia de los varones ante las mujeres y sexismo con prevalencia del varón. En cambio feminismo es el movimiento liberador que busca la igualdad real de derechos de hombres y mujeres, eliminar la secular dominación de las mujeres por los varones, acabar con la violencia física y psicológica del que son víctimas las mujeres, suprimir la discriminación y acabar con el rol de objeto sexual que les atribuye el machismo. No son dos caras de la misma moneda, como pretenden quienes creen que la sociedad ha de ser patriarcal. El machismo es repugnante y el feminismo un movimiento  liberador.

PP y Ciudadanos dicen ser feministas, pero la ultraderechista Vox reconoce sin rubor alguno en un tuiter que no es feminista. Rivera dice que Ciudadanos es ‘feminista’, pero ‘liberal’. ¿Cómo se come eso? Y Pablo Casado pretende que el PP es feminista, pero había dicho antes que el feminismo es un «colectivismo social que el centro derecha tiene que combatir». ¿En qué quedamos, es feminista o combate el feminismo?

Además, esa derecha acusa a las mujeres que convocaron el 8M de buscar el enfrentamiento «con la otra mitad del mundo», los hombres”.  Pero el feminismo no busca enfrentamientos sino los derechos que se les niega y debe a las mujeres. Quienes generan enfrentamientos son los que pagan menos a las mujeres por igual trabajo que un hombre y los que discriminan a las mujeres  en la Universidad, en la judicatura, en la dirección de empresas y tantos otros ámbitos. Y quienes no sólo generan enfrentamientos sino malos tratos físicos, psicológicos, torturas, violaciones y asesinatos de mujeres son hombres.

Sin feminismo no habrá un mundo mejor.