En su columna semanal, el ex diplomático y analista Bernardo Graue Toussaint argumenta las razones por las que, en contra de lo dicho por Andrés Manuel López Obrador, no se puede considerar que México se encuentre en situación de “bancarrota” . 

 

Por Bernardo Graue Toussaint

México se parece -día a día- a aquél cuento llamado «El Mago de Oz».

En dicha historia, la pequeña Dorothy, tras un tornado, llega a un país maravilloso, donde la Bruja del Norte le dice que, para poder retornar a su hogar, debe dirigirse (por un largo camino lleno de peligros) a pedírselo al Mago de Oz, personaje todopoderoso. Se van sumando a la caminata de Dorothy diversos personajes, como el espantapájaros (que desea pedirle al Mago de Oz le conceda tener inteligencia); el León (que desea se le otorgue la valentía que le falta) y el hombre de hojalata (que desea tener un corazón). Los cuatro partieron para buscar al Mago de Oz que concedería todos sus deseos…

Desde las elecciones, hemos presenciado un pesado, aburrido y patético espectáculo. El mismo circo de cada seis años.  Sin embargo, nunca habíamos visto estos niveles de atención mediática a los dictados diarios de un sólo hombre. Un espectáculo mediático que parece retratar a una sociedad que espera ansiosa que sus problemas sean resueltos por ese ser todopoderoso que le dice a cada auditorio lo que cada uno quiere escuchar. Una permanente espera diaria para escuchar «la voz», para oír las grandes decisiones de nuestro gran líder nacional.

Resulta preocupante que el Presidente electo López (y su grupo casi hegemónico en el poder) ya se asuman a sí mismos como ese Mago de Oz y que acaben creyendo que, efectivamente, su voluntad lo puede todo; que pueden conceder o quitar lo que se quiera; que se erijan en jueces del todo nacional y que, por tanto, crean que pueden dictar perdones y amnistías; que basta su deseo para que nadie replique; que la honestidad pública será una realidad porque todos seguirán -a ciegas- los pasos y el ejemplo del Mago de Oz mexicano; que su presunta sabiduría está por encima de toda duda; que el dinero público para sus planes y proyectos es infinito; que AMLO encarna la voz viva de Juárez, Madero y Cárdenas, quienes guían, (desde el más allá) las acciones del Presidente electo López (en el más acá).

Todas esas creencias y ocurrencias (según el Presidente electo López y su equipo), son la base para construir ese futuro soñado, esa entelequia que han denominado «Cuarta Transformación». Todas sus promesas van dirigidas hacia ahí.

La «Cuarta Transformación» sirve para todo…

La «Cuarta Transformación» es el argumento universal que impulsa y justifica todas sus acciones…

La «Cuarta Transformación» es esa Tierra Prometida por el Mago de Oz, quien dará cumplimiento a todos los deseos...

En dicho guión, ese ser maravilloso, mágico, que todo lo puede es…el Presidente electo López.

Todo iba viento en popa en la construcción del cuento AMLO de Oz, hasta que… una mañana…nuestro sabio y gran líder nacional nos anunció a todos los mexicanos que sí podrá cumplir sus promesas de campaña, peeeroooo no así todas las demandas, porque, según él, el país «se encuentra en bancarrota».

No sé si el tabasqueño conoce a profundidad el término «bancarrota» y todo lo que conlleva. No creo que a México (a pesar de los durísimo desafíos y enormes rezagos nacionales en muchas materias), se le pueda otorgar esa condición de quiebra. Seguramente el gran líder de la nación prefiere curarse en salud frente a posibles decepciones de su feligresía.

Veamos.

Si México estuviera en situación de bancarrota provocaría graves consecuencias económicas en el país y en el extranjero y, probablemente, necesitaría de un rescate de parte de inversionistas extranjeros o de instituciones mundiales como el Fondo Monetario Internacional. ¿Es esa la situación de México? NO.

Cuando un país llega a la quiebra, la inflación masiva e incontrolable es el efecto directo por los consumidores y las empresas. Además, la caída acelerada del valor del dinero produce corridas bancarias como resultado del pánico del ciudadano que se apresura a retirar dinero de sus cuentas. ¿Así está México? Afortunadamente NO

Una nación en quiebra busca refinanciar sus préstamos y los bancos centrales tratan de atraer más inversionistas extranjeros elevando las tasas de interés de los bonos del país. ¿El Banco de México ha contemplado siquiera una medida de está naturaleza? NO

El cuento del Mago de Oz termina cuando Dorothy y sus acompañantes superan las pruebas del camino, descubriendo que el Mago de Oz era en la realidad una ficción que poco o nada les podía conceder. Que la solución a sus deseos estaba en cada uno de ellos. Dorothy despierta y se da cuenta de que todo había sido un sueño.

En el caso de México, el final del cuento AMLO de Oz es de pronóstico incierto. Todo puede suceder en el reino de la «Cuarta Transformación». El riesgo está en que quienes dirigirán la nación (a partir de 1 de diciembre) no entiendan que se puede pasar del sueño a la pesadilla. No se requiere de mucho. Basta con ser irresponsables. Ya dan muestra de ello.

graue.cap@gmail.com