«De camino a la Asociación para la Prevención y Ayuda al Ludópata (APAL) se pueden observar a simple vista al menos 3 casas de apuestas, en tan sólo una calle y en las cercanías de distintos colegios y zonas infantiles», cuenta el periodista Gonzalo López Menéndez. Estos locales no sólo carecen de regulación, sino que su enorme proliferación en España está publicitada por caras conocidas que le quitan importancia a un trastorno que actualmente carece la atención que reciben otras adicciones como la del alcohol o del tabaco.

Por Gonzalo López Menéndez

MADRID, España.- Cristiano Ronaldo, Vicente del Bosque, Rafael Nadal o Usain Bolt son algunas de las caras conocidas que sirven de imagen para las casas de apuestas. Ídolos de masas, modelos de conducta que refuerzan la falsa idea de que ganar dinero apostando no sólo es divertido, sino que además es fácil.

“Gana, gana, gana”, afirma uno de los eslóganes publicitarios. Puedes encontrar anuncios a cualquier hora del día, incluso en horario infantil. Puedes apostar en cualquier momento y desde cualquier lugar gracias a las plataformas online. A su vez, la ausencia de control a la entrada de los locales hace que el juego esté al alcance de menores.

Se estima que hay más de 3 millones de jugadores en España según la Dirección General de Ordenación del Juego. Sólo en la Comunidad de Madrid se ha triplicado el número de locales de apuestas. En su mayoría han proliferado por los barrios más desfavorecidos de la capital. Esta situación ha provocado que cada vez más personas busquen apoyo en distintas asociaciones para tratar sus adicciones.

De camino a la Asociación para la Prevención y Ayuda al Ludópata (APAL) se pueden observar a simple vista al menos 3 casas de apuestas, en tan sólo una calle y en las cercanías de distintos colegios y zonas infantiles. Allí cuentan con varios grupos de autoayuda asistidos por un ex jugador y un psicólogo, donde comparten experiencias y problemas derivados de su adicción, un trastorno de la conducta reconocido como enfermedad por la Organización Mundial de la Salud en 1980.

“La ludopatía no se cura, se rehabilita” nos cuenta Antonio, psicólogo de APAL. Su afirmación va en consonancia con la pregunta que lanza la asociación desde su página web: ¿Es posible rehabilitarse?

Mentiras, desconfianza, problemas familiares y económicos forman parte del día a día de estas personas. Como cualquier adicción tiene como puntos en común el abuso y la dependencia.

Uno de los mayores miedos a los que se enfrentan estas personas es la ansiedad. Afrontar el hecho de que vas a dejar de hacer para toda la vida eso que tanta satisfacción te da, señala Antonio. A través de diferentes actividades tratan de lidiar con la compulsividad y recuperar poco a poco el autocontrol. Como el jugador no es el único que sufre las consecuencias del juego, ponen a disposición terapias para el entorno familiar y sus allegados.

La situación de estas personas desmonta la “urgencia” de regular la publicidad de los juegos de azar que hace unos meses señalaba la ministra de Hacienda María Jesús Montero, que se había comprometido a equiparar esta legislación a la existente sobre el tabaco o bebidas alcohólicas y facilitar una prevención y sensibilización de la ludopatía. Todavía no se ha concretado la moción aprobada con el apoyo mayoritario de la cámara baja (a excepción del PNV), que defendía la prohibición de la publicidad sobre apuestas y juegos de azar, la participación de figuras públicas para sus campañas. También defendía la prohibición de abrir casas de apuestas en las proximidades de los colegios.

El gobierno de Aragón es el único que hasta el momento que ha tomado medidas al prohibir cualquier tipo de publicidad de apuestas en el ámbito del deporte con multas que pueden alcanzar hasta los 60.0000 euros. A nivel europeo el único país que ha llevado a cabo esta serie de medidas es Italia.

El Consejo General del Juego Responsable lleva desde julio de 2017 sin tan siquiera celebrar una reunión. Este organismo, conformado por empresas y asociaciones, tiene el objetivo de prevenir patologías como la ludopatía, pero no depende del Ministerio de Sanidad, sino del Ministerio de Hacienda. Mientras tanto son las asociaciones las que tratan de dar un paso al frente y ayudar al mayor número posible de personas.