Mariano Rajoy está contra las cuerdas. ¿Conseguirá sobrevivir a la moción de censura, y mantenerse al frente del gobierno de España, o terminará cesado el viernes por los casos de corrupción que afectan a su partido? Analizamos los detalles y posibles escenarios de la crisis política que vive España.

MADRID, España.- El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, está contra las cuerdas. Mañana y el viernes enfrentará una moción de censura presentada por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en el Congreso de los Diputados. Y su principal socio de gobierno hasta ahora, el partido liberal Ciudadanos, da por “liquidada” su legislatura y le exige convocar elecciones anticipadas para otoño.

¿Conseguirá Rajoy sobrevivir, y mantenerse al frente del Gobierno de España, o terminará cesado del cargo el viernes por los casos de corrupción que salpican a su partido? A dos días de celebrarse la votación, las posibilidades de la moción de censura aumentan, después de que este miércoles Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) anunció que la apoyará. Pero aún no está ni mucho menos claro cuál será el destino de Rajoy.

Para muchos, el presidente del Gobierno ya es un cadáver político como consecuencia de la condena judicial que su Partido Popular recibió la pasada semana como partícipe a título lucrativo de una trama de corrupción, el llamado Caso Gürtel, por el que su ex tesorero Luis Bárcenas, otros antiguos miembros de la formación conservadora y empresarios (29 acusados) fueron condenados a un total de 351 años de cárcel.

Los jueces dieron por acreditado que los condenados crearon un “auténtico y eficaz sistema de corrupción institucional a través de mecanismos de manipulación de la contratación pública central, autonómica y local” que se beneficiaba “de su estrecha y continua relación con influyentes militantes de dicho partido”.  Según la sentencia, las comisiones y mordidas de los empresarios “sirvieron directamente para pagar gastos electorales del Partido Popular o fueron a parar como donaciones a la llamada ‘Caja B’ del partido”.

Esta estructura financiera y contable paralela existe al menos desde el año 1989, cuando la formación conservadora era dirigida por el ex presidente del gobierno José María Aznar, y que se habría mantenido hasta 2008, cuando Rajoy ya llevaba cuatro años como presidente del PP. Además, los jueces pusieron en duda la credibilidad de los testimonios de Rajoy y de otros ex altos populares durante el juicio.

En otros países europeos, esa sentencia podría haber sido suficiente para que el gobierno anunciara su dimisión y convocase elecciones. Pero no en la España de Rajoy y del PP, quienes continúan negando la existencia de una ‘Caja B’ en el partido a pesar del veredicto de los jueces y mantienen su disposición de alargar la legislatura hasta 2020.

“El Partido Popular es mucho más que 10 o 15 casos aislados de corrupción”, dijo Rajoy pocos minutos antes de conocer la sentencia por el ‘caso Gürtel’.

Foto: Juan Carlos Rojas

Moción de censura, pendiente de la aritmética

Ante esta situación, el PP y Rajoy se han quedado solos. Ciudadanos le ha retirado su apoyo parlamentario y el PSOE, principal partido de la oposición con 84 diputados, ha presentado una moción de censura que se discutirá este jueves y será votada el viernes.

Sin embargo, la aritmética parlamentaria complica que la iniciativa socialista pueda acabar en destitución del actual presidente del Gobierno. Para sacarla adelante y que el líder del PSOE, Pedro Sánchez, sea elegido como sustituto de Rajoy, los socialistas necesitan el voto a favor de 176 diputados en la fragmentada cámara baja.  En principio cuenta ya con el apoyo de los 72 diputados del partido izquierdista Unidos Podemos y los 9 de ERC, según anunció este miércoles su portavoz en el Congreso, Gabriel Rufián.  Pero todavía necesita 11 votos más.

Los 32 de Ciudadanos serían suficientes. Sin embargo, el líder de la formación liberal, Albert Rivera, ya ha puesto sus condiciones a los socialistas: que el candidato a suceder a Rajoy sea un independiente distinto a Pedro Sánchez, que los socialistas mantengan su apoyo a la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña, y que antes de votar la moción de censura se ponga fecha para unas elecciones anticipadas que se deberían celebrar, a más tardar, en otoño.

Sin embargo, a dos días de iniciar la moción de censura, el PSOE no parece dispuesto a aceptar esas condiciones. Después de reunirse con su Comité Federal el lunes y con su Grupo Parlamentario el martes, Sánchez no quiso fijar una fecha para las elecciones anticipadas.

Tampoco está dispuesto a negociar con el resto de fuerzas políticas antes de la moción. Sólo quiere mantener “consultas de cortesía” con el resto de partidos.

“No hay posiciones intermedias. Esto se trata de votar ‘sí’ o ‘no’ a la permanencia de Mariano Rajoy como presidente del gobierno”, indicó Pedro Sánchez.

El partido de Rivera, que en estos momentos encabeza los sondeos de intención de voto ante unas hipotéticas elecciones anticipadas, no se fía de Sánchez. Creen que el líder socialista tiene un “interés desmedido” por llegar a la Moncloa.

Opción B: nacionalistas catalanes y vascos

Si, como parece, Ciudadanos termina por no dar su apoyo a los socialistas, a Sánchez sólo le quedará ganarse el voto de los nacionalistas vascos y catalanes, de quienes se temía que podrían poner como condición la retirada del artículo 155 de la Constitución en Cataluña.

No parece fácil, ya que el PSOE ha sido uno de los principales aliados del PP de Rajoy y de Ciudadanos en el llamado frente constitucionalista formado para frenar el desafío independentista catalán desde el pasado mes de octubre. Un acercamiento a los nacionalistas sería una sorpresa y una contradicción respecto a la forma de actuar de Sánchez en los últimos meses.

Sin embargo, uno de los partidos catalanes, ERC ya expresó este miércoles su apoyo in condiciones a la moción de censura a pesar del apoyo socialista al 155. «A nosotros nos hace la misma poca gracia votar con ustedes que, seguramente a ustedes votar con nosotros. Pero es que echar a ladrones y carceleros de Moncloa no es una opción, es una obligación«, aseveró su portavoz en el Congreso, Gabriel Rufián.

Pero los socialistas aún necesitan 11 votos más, los 8 del Partido Demócrata de Cataluña (PdeCAT) y los 5 del Partido Nacionalista Vasco (PNV) serían imprescindibles y todavía se desconoce qué votarán estas dos formaciones el viernes.

Ante esta situación, si nada cambia, Rajoy aún podría sobrevivir a la moción de censura y seguiría al frente del Gobierno la próxima semana. Pero sería un cadáver político ante su soledad parlamentaria y el descrédito de la corrupción. La situación de crisis y bloqueo parlamentario se prolongaría de forma indefinida al haber perdido ya definitivamente el apoyo de Ciudadanos, su principal socio de gobierno.

A pesar de su soledad, por el momento el mandatario español no se plantea la opción de convocar elecciones anticipadas y opta por la estrategia del miedo para mantenerse en el cargo.

“La moción de censura introduce muchísima incertidumbre, debilita la estabilidad económica de España y perjudica claramente los intereses generales de los españoles”, indicó Rajoy.

Un mensaje que parecen haber asumido los mercados. La bolsa española lleva tres jornadas consecutivas de caídas. La de este martes, más de un -2.5%, es la mayor bajada del IBEX 35 en lo que va de 2018.