La batalla comercial entre Estados Unidos y China provocó un clima de inestabilidad económica a principios de 2018 que amenaza con detener el crecimiento de México y de las principales economías latinoamericanas, pero también puede suponer oportunidades de alianzas comerciales. 

MADRID, España.- El año 2018 terminó con una pausa en un conflicto comercial que aún enfrenta a dos de las mayores potencias del mundo, Estados Unidos y China. La batalla arancelaria fue iniciada por Trump a principios del mismo año pero el origen del conflicto se remonta a unos años antes y sus consecuencias pueden hacer estragos en las economías de México y demás países de América Latina, o convertirse en una oportunidad de crecimiento en 2019.

Con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca en 2016, el gobierno estadounidense comenzó un discurso populista que prometía devolver el empleo a los estadounidenses que, supuestamente, les habían arrebatado los trabajadores chinos y mexicanos. El discurso xenófobo de Trump se aprovechaba de las altas tasas de desempleo para culpar a la migración, pero los datos revelan que el origen del problema es otro. El 60% de los trabajos perdidos en los trabajos manufactureros de Estados Unidos no se ha sustituido por mano de obra migrante. Han sido los robots y otros avances tecnológicos los que han sustituidos los puestos de trabajo que antes ocupaban los norteamericanos, según explicó Gayle Allard, profesora de economía del IE Business School, en la mesa redonda ‘America Latina atrapada en la guerra comercial’, organizada por Casa de América.

Carmen Delgado, directora de El Economista América, explicó cómo Trump evolucionó su discurso hacia la renegociación de tratados comerciales que llevaron a la cancelación del TTP y a una guerra de aranceles con Europa. A principios del año pasado, Trump incrementó los aranceles a las importaciones de acero y aluminio, argumentado un problema de seguridad nacional. Fue el inicio de la guerra comercial con China.

China respondió con su propio aumento de aranceles a Estados Unidos; el contrataque del presidente americano llegó a colocar los aranceles al gigante asiático en un valor de 200.000 dólares.

Mesa redonda ‘America Latina atrapada en la guerra comercial’, organizada por Casa de América. (Imagen: Casa de América)

México y América Latina en medio de la batalla comercial

Para América Latina esta guerra comercial ha supuesto una reducción de las previsiones de crecimiento. Los expertos participantes en el debate de Casa de América sostuvieron que el continente, al igual que el resto de potencias, se encuentra envuelto en un clima de incertidumbre.

El cambio de presidente en México tiene muy pendientes a los economistas por las declaraciones de López Obrador respecto al crecimiento, estancado en el 2% durante varios años. Sin embargo, López Obrador ha declarado que sus expectativas es que suba hasta el 4% durante su legislatura.

Los principales exportadores latinoamericanos se concentran en seis economías, lideradas por México y Brasil. Ambos representas dos de las terceras partes de las exportaciones latinoamericanas.

Como principal vecino comercial de Estados Unidos, México es la gran diana de las políticas racistas y populistas de Trump. La palabra “muro” se ha convertido en símbolo de su ideología. A finales del año pasado, el proyecto comenzó a cobrar fuerza. Pero Allard explica que el cierre de gobierno en Estados Unidos ha costado al país lo que supondrían los gastos de este muro.

El economista José Juan Ruiz afirma que Estados Unidos lleva culpando del déficit comercial a otros desde hace décadas. Los japoneses eran los culpables en los ’90, también han dirigido sus quejas hacía los alemanes y desde 2003 China y México son los «nuevos enemigos a derrotar». Pero Ruiz sostiene que estas pérdidas se deben simplemente a las bajas tasas de ahorro tanto por parte del sector privado como del sector público estadounidense.

En la actualidad, el aumento de aranceles beneficia a México, ya que le otorga la oportunidad de ganar cuota de mercado. Pero si el precio de la economía mundial decae, la inestabilidad también afectará al país y su crecimiento se verá estancado.

Ante esta guerra comercial Ruiz sugiere posibles caminos para los países latinoamericanos: unirse a la guerra de aranceles o no hacer nada, caminos que el economista considera bastante peligrosos. También existe la posibilidad de establecer acuerdos comerciales con las dos potencias sin entrar en las guerras arancelarias. Ruiz cree que la mejor oportunidad de estos países es establecer acuerdos entre ellos, reduciendo los elevados aranceles.