El espectáculo de un Parque Natural se entrelaza con la historia del Monasterio de Piedra, que hermana a México con España por medio del chocolate, un manjar que empezaron a preparar los monjes de este monasterio en 1520 cuando llegaron desde Tenochtitlán las primeras semillas de cacao.

El Monasterio de Piedra aún conserva el techo y las paredes ennegrecidas de la cocina donde se preparó el cacao que Fray Jerónimo de Aguilar, un monje que acompañó a Hernán Cortés en una de sus  expediciones al Nuevo Mundo, envió junto con la receta del chocolate al abad Antonio de Álvaro. Según algunas teorías, a los Reyes Católicos les había desagradado el sabor amargo y el «apecto sucio» de la bebida cuando Colón les llevó muestras y lo probaron.

Pero en la cocina del Monasterio de Piedra se convirtió en costumbre preparar xocolatl, la palabra náhuatl del manjar que hoy conocen miles de millones de personas. Esa cocina monacal se se puede visitar todos los días para conocer la Historia del chocolate, de 10:00 a 18:00, junto con el claustro, la sala capitular, el altar barroco, la iglesia, el Museo del Vino D.O. Calatayud, el refectorio y el resto de espacios que componen esta maravilla arquitectónica que combina estilos románicogótico y hasta el barroco de remodelaciones tardías.

El Rey Alfonso II de Aragón y su esposa Sancha de Castilla donaron un castillo de piedra a unos monjes de Poblet, en Cataluña, para la fundación de un monasterio. En 1194, doce de estos monjes y un abad de la orden del Císter, proveniente de Francia, emprendieron el viaje hasta el castillo y establecieron un monasterio provisional junto al Río Piedra. Tras más de 20 años de trabajo, el monasterio actual se inauguró el 16 de diciembre de 1218, hace casi 800 años. Los visitantes tienen la posibilidad de adentrarse en la historia por medio de las visitas guiadas que ofrece el monasterio con la compra de la entrada. Parte del monasterio fue reformado para habilitar el hotel y el Spa. Este conjunto,con el parque natural, ofrece al visitante una experiencia que combina historia, cultura, relajación y goce de los sentidos.

Parque natural: agua, piedra, vegetación y fauna

Vergeles, bosques con una gran variedad de especies de árboles, fuentes, lagos y estanques, saltos de agua, enormes cascadas, cuevas, grutas y vistas del río se suceden en una visita que puede durar de dos a cuatro horas en función del tiempo que dedique el visitante a contemplar los paisajes o a hacer fotos. El parque también ofrece, en tres horarios, un espectáculo de aves rapaces que incluye águilas y lechuzas de distintas especies, además de buitres.

Pablo Muntadas Campeny compró el Monasterio de Piedra en 1843 a través de una Subasta Pública. En años siguientes, su hijo Juan Federico transformó la huerta existente en un jardín paisajista y parte del monasterio en hotel e instalación hidroterápica. En 1867 construyó ahí una piscifactoría considerada pionera en España.

Esta compra y dedicación por parte de una familia impidieron su degradación después de la desamortización de Mendizábal en 1835, según la organización del Monasterio de Piedra.

Llegar al Monasterio de Piedra

El Monasterio de Piedra está a 224 kilómetros de Madrid y a 113 kilómetros de Zaragoza. Para llegar hay que tomar la salida 204 de la Autopista Nacional 2 y seguir las indicaciones para llegar, tras pasar primero Alhama de Aragón y Nuévalos, el pueblo más cercano. Desde Madrid, la Carretera Nacional 2 pasa antes por otros lugares de interés cultural e histórico como Alcalá de Henares, por Miguel de Cervantes, Guadalajara, los Pueblos Negros y Brihuega.

 

Nuévalos, un pueblo con encanto

A unos dos kilómetros del Monasterio de Piedra se encuentra Nuévalos, el pueblo más cercano. A orillas de un gran embalse que forma parte del sistema fluvial del Río Piedra, ofrece paisajes para disfrutar de algún restaurante con terraza para comer o para tomar algo mientras se disfruta la puesta del sol, o para pasear en una tarde tranquila.