Cientos de personas vivieron el Día de Muertos en el centro de Madrid al más puro estilo mexicano, en una fiesta que inundó de color, gastronomía, música y tradiciones mexicanas el madrileño barrio de Lavapiés. Antojitos, artesanías y disfraces de catrinas convivieron con altares y ofrendas dedicadas a activistas, periodistas y mujeres asesinadas en México durante el último año.

MADRID, España.- Durante todo el día de ayer una larga fila formada por cientos de personas, muchas de ellas disfrazadas y pintadas como catrinas, serpenteaba por las calles aledañas a la glorieta de Embajadores hasta llegar a la entrada del centro cultural Tabacalera, en el madrileño barrio de Lavapiés.

Éste fue el lugar elegido por la asociación Nodo MxM (Madrid por México) para celebrar por tercer año consecutivo su gran fiesta con motivo de la tradición del Día de Muertos. Había aforo limitado, así que quienes querían entrar debían esperar a que otros salieran.

Las filas de entrada y de salida marchaban con fluidez. Hombres y mujeres vestidos de catrinas convivían en ambiente festivo. La imagen se repitió desde mediodía hasta la noche, en lo que quizás ha sido la mayor concentración de catrinas en la capital española nunca vista antes.

Al interior de Tabacalera esperaban miles de guirnaldas y otros elementos decorativos realizados con flores de cempasúchil de cartulina y papel picado. Un altar de muertos dedicado a la pintora hispano-mexicana Remedios Varo presidía la sala principal de Tabacalera, justo detrás de un escenario donde actuaron a lo largo de la tarde músicos mexicanos.

Desde el son jarocho del requintista veracruzano Noé González al incansable mariachi ‘Charros de Jalisco’, pusieron el ritmo y el son en vivo en esta fiesta donde los muertos y los vivos conviven por una noche.

Tamales, paletas de sabores, guisos de cochinita y mole, micheladas, y por supuesto pan de muerto y calaveritas de azúcar y chocolate, servían de antojitos para hacer más llevadera la nostalgia de tener que celebrar a 10 mil kilómetros de México una fiesta tan señalada para cualquier mexicano.

Personas de muchas otras nacionalidades también disfrutaban de la música y la comida, y pasaban por distintos pintacaras para participar en el ya tradicional concurso de disfraces de catrinas. De hecho, en esta ocasión lo ganó una concursante de nacionalidad rusa.

La gente bebió, comió, disfrutó y bailó. Pero como viene siendo tradición en las fiestas de Nodo MxM, el festejo no se quedó sólo en eso.

 “La gente se lleva en su taco una salsa de realidad de lo que está pasando en nuestro país”, dice uno de los organizadores.

Un cementerio michoacano recuerda los feminicidios y la violencia en México

En pasillos contiguos a la sala principal de Tabacalera, y en su patio trasero, se montó una réplica de un cementerio michoacano conformado por decenas de tumbas, altares y ofrendas dedicadas a activistas, periodistas y mujeres asesinadas en México.

El primero y más grande de estos altares, lúgubre y oscuro, nos transporta hasta la cruel realidad de los feminicidios en el país. Un reguero de zapatos y bolsos teñidos de rojo nos llevan hasta las cifras crudas: 95% de los feminicidios permanecen impunes en México y tan solo 8 estados concentran el 61% de asesinatos contra mujeres. Un nombre presidía el altar. Es el de ‘Lupita calcetitas rojas’, una niña de cinco años asesinada en enero en el Estado de México.

Seguimos nuestro recorrido por este panteón michoacano simulado, y encontramos otras tumbas y ofrendas a personas asesinadas en México durante el último año: Jesús Javier Ramos, activista que se oponía a la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México en Texcoco; Guadalupe Campanur, ecologista purépecha de Michoacán; los periodistas Juan Carlos Huerta y José Gerardo Martínez Arteaga; o el defensor de los derechos humanos Margarito Díaz, entre otros.

Así, ofrenda por ofrenda, hasta llegar a una tumba en la que se pueden leer las cifras de las víctimas por la violencia y la guerra contra el narcotráfico en los últimos 18 años: «74.577 con Vicente Fox; 102.859 con Felipe Calderón; y 109.542 con Enrique Peña Nieto».

Fotografías: Juan Carlos Rojas.