La relación entre Octavio Paz y Elena Garro, su interés por artistas españoles como Pablo Picasso o Luis Buñuel, y la visita que realizó a España en plena Guerra Civil, son algunos de los capítulos que el ensayista Jaime Perales Contreras aborda en su libro ‘Octavio Paz y su círculo intelectual’.

 

MADRID, España.-El ensayista Jaime Perales Contreras habló de su libro el pasado 15 de noviembre en el Instituto de México en España. Allí ilustró a los oyentes leyendo pasajes de ‘Octavio Paz y su círculo intelectual’, escrito en el que cuenta la relación del poeta con varios de los intelectuales de su época, algunos de ellos españoles.

Y es que Octavio Pazpremio Nobel de literatura en 1990, conoció a muchos personajes notables tanto de Latinoamérica como europeos y no solo eruditos o escritores sino también artistas como Pablo Picasso o Luis Buñuel. Jaime Perales cuenta en su libro ‘Octavio Paz y su círculo intelectual’ la relación del poeta con todos estos intelectuales además de con su novia y con su madre.

El escritor habló en primer lugar de la amistad de Octavio Paz con André Breton en la década de los cuarenta, a quien conoció a través de Los Contemporáneos, una revista mexicana donde leyó a Breton por primera vez en español. Paz se hizo notar en la sociedad de la Francia de la posguerra hasta tal punto que consiguió que le incluyesen en la Antología de la poesía surrealista. Algo muy importante de la amistad entre ambos era su visión de la poesía, la libertad y el amor.

Perales también abordó la relación entre Octavio Paz y el amor de su vida, Elena Garro.  Incluso en sus inicios, cuando se carteaban frecuentemente cuando no viajaba con él. Las cartas con ella fueron lo que ayudó a Octavio Paz a sobrellevar su estancia en Yucatán, pues también había dejado sus estudios de abogacía y ella le instaba a que los continuara cuando volviese a Ciudad de México.

Con ella viajó personalmente a España en plena Guerra Civil. Fue en julio de 1937 para asistir en Valencia al Segundo Congreso Internacional de Escritores Antifascistas. Con Garro a su lado, Paz no dejó de cartearse con su madre, Pepita, que vivía muy angustiada la estancia de la pareja en España durante la Guerra Civil.

Fue Pablo Neruda quien invitó a Octavio Paz al congreso de Valencia porque después de leer su obra ‘Raíz del hombre’ consideró que Paz tenía «un germen verdadero en su poesía». El congreso tenía como objetivo explícito apoyar a los escritores en la causa del gobierno republicano, pero el objetivo implícito fue la movilización de la defensa de la cultura proletaria y sus derivaciones políticas.

Jaime Perales en el Instituto de México en España. Foto: Laura Garcón Serrano

Encuentro con Picasso en París

Durante su breve estancia en Nueva York, Octavio Paz visitaba todos los días el Museo de Arte Moderno para estudiar a Henri Matisse, a Pablo Picasso y a los grandes cubistas y precursores del surrealismo. Se trasladó a París como tercer secretario alterno de la Embajada de México, a una Francia de la postguerra en la que conoció a Picasso.

La relación de Octavio Paz con Gabriel García Márquez fue buena hasta que en una entrevista el mexicano enalteció las obras de Ramón Gómez de la Serna y disminuyó los méritos literarios de García Márquez. Desde ahí empezaron una serie disputas dialécticas a través de entrevistas en las que se contestaban, espacialmente debido a sus diferencias políticas.

Cuando Octavio Paz falleció en 1998, García Márquez escribió un pequeño texto que se difundió en los medios en el que decía:

Cualquier elogio es superfluo a estas alturas de su gloria. Lamento, tanto como su muerte, la interrupción irreparable de un torrente de belleza, reflexión y análisis, que saturó de extremo a extremo, en el siglo XX y cuya onda expansiva ha de sobrevivirnos mucho tiempo