¿Cómo y cuánto deteriora el ADN de los jóvenes el consumo de bebidas alcohólicas? La doctora en bioquímica Adela Rendón, mexicana residente en España, lleva años dedicándose a dar respuesta a esta pregunta. En esta entrevista, nos cuenta los resultados de su investigación y su historia de vida dedicada a la ciencia.

MADRID, España.- Adela Rendón nació en Xalapa, Veracruz. Cuenta con un visible grado de arrepentimiento que en su juventud “era una persona muy de izquierdas, adoraba el socialismo”. Así que al cumplir 18 años decidió aplicar para una beca en la extinta URSS e iniciar allá su carrera universitaria.

Corría el año 1989 cuando llegó a Minsk, Bielorrusia. Allí vivió tres años, y sufrió en carne propia la Perestroika y el posterior intento de golpe de Estado contra Mijaíl Gorbachov.  Se vio obligada a regresar a México para terminar sus estudios de Química Clínica en la Universidad Veracruzana.

Después consiguió una beca del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) para estudiar su maestría y posteriormente el doctorado en Bioquímica en el Centro de Investigación y Estudios Avanzados (CINVESTAV). Al terminar su tesis doctoral, comenzó a dar clases en el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y, casi de forma involuntaria, surgió lo que ha sido su principal materia de investigación desde entonces: el deterioro que el consumo del alcohol produce sobre el ADN de los jóvenes.

“Llegaba los lunes a clase y los chicos estaban muy distraídos, catatónicos. No eran capaces de poner atención. Entonces pensé que, mejor que darles clase de bioquímica pura y dura, era preferible proponerles hacer un proyecto de investigación en el que ellos fueran los sujetos y al mismo tiempo los autores de la investigación. Empezamos preguntando qué consumieron el fin de semana”, recuerda la doctora Rendón en entrevista con Espacio Mex.

Los alumnos respondieron con entusiasmo al estudio. La doctora Rendón recibió autorización del IPN para llevar a cabo esa investigación con los alumnos a condición de publicar en un artículo los resultados.

“Pensaba que no íbamos a encontrar nada, pero fue todo lo contrario. Terminaron comprobando cuáles eran los efectos que el consumo del alcohol tenía sobre su rendimiento físico y académico. ¡Y lo más importante es que al final los alumnos acabaron aprendiendo bioquímica mientras se divertían!”.

Con ayuda de otros departamentos, convirtieron esa investigación en un estudio multidisciplinar que consiguió medir los efectos del alcohol sobre el ADN en los jóvenes.

La doctora Rendón vive en España desde 2004. Foto: Juan Carlos Rojas

Efectos nocivos

Como si de peras y manzanas se tratase, la doctora Rendón describe el ADN como una bola de fuego que tiene que estar compacta. “Con el consumo de alcohol, al microscopio se puede observar como el ADN se abre, deja de estar compacto, está destensado. Y cuando está destensado hay una propensión a sufrir daños”.

“Hicimos lo que llamamos un ‘ensayo cometa’. Cuando esa bola de fuego que es el ADN la haces correr por electricidad, se desprende un halo como el de un cometa.  Si consigues cuantificar ese halo creado por el alcohol en esa bola de fuego, puedes llegar a ver el correspondiente daño que causa sobre el ADN”, resume la doctora Rendón.

“Afortunadamente, como eran chicos de 21 o 22 años que no llevaban muchos años tomando alcohol, su halo no era demasiado grande, su ADN estaba más bien destejido, pero eso nos permitió empezar a cuantificar estadísticamente los daños del alcohol”.

Además de daños inmediatos sobre el ADN, el alcohol también favorece a largo plazo la aparición de alzheimer, párkinson y otras enfermedades neurodegenerativas, añade esta especialista en bioquímica.

«Como una bola de fuego compacta», así describe Adela Rendón el estado sano del ADN. Foto: Juan Carlos Rojas.

De México a España

Aunque la doctora Rendón y sus alumnos quedaron muy satisfechos con el estudio, no consiguió publicar el artículo en México. “Por malinchismo y porque en México, lamentablemente, hay mucha pseudociencia”, asegura.

Lo lograría años más tarde en España. Concretamente en el año 2004 en la unidad de Biofísica de la Universidad del País Vasco, adonde llegó con una beca de movilidad académica para trabajar en esta materia y hacer el postdoctorado junto al doctor Félix Goñi, una eminencia científica en España, catedrático de Bioquímica y biología molecular.

Aquel artículo, titulado “Lipoperoxidación y alcoholismo en jóvenes” fue publicado en revistas internacionales y traducido a varios idiomas. Lo que despertó el interés de medios de comunicación de España y otros países por entrevistar a Adela Rendón.

Al País Vasco llegó de la mano de su esposo Iñaki, un español de Euskadi a quien conoció en México.  “La estancia de investigación se prolongó durante 8 años. Tuve una hija y ya nos quedamos a vivir en España, pero seguí siempre estudiando esa línea de investigación que inicié en el IPN”.

Los dañinos mitos sobre el alcohol

Asegura que existen muchos mitos en torno al alcohol. “Hay mucha pseudociencia. En los medios de comunicación vemos titulares del tipo: ‘El vino ayuda a la salud’. Si bien es cierto que el vino tiene taninos y polifenoles, que son antioxidantes, pero esos antioxidantes los encontramos también en los frutos rojos o en las propias uvas, no hay por qué tomar vino para beneficiarse de ellos”, relata.

Aunque no lo consume, salvo en ocasiones muy puntuales, la doctora Rendón deja claro que no pretende “satanizar” el alcohol.

“Tampoco es cuestión de decir que el alcohol es el demonio. Como todo en la vida, depende de la cantidad que consumas. Por ejemplo, sabemos que el cuerpo tarda más o menos una hora en metabolizar una copa de tequila o de vino, puedes tomarte tranquilamente una copa tomándote esa hora de tiempo para que tu cuerpo la asimile. Por eso yo les digo a los jóvenes: ve programando eso y reducirás los efectos dañinos”.

Está segura de que la clave para concienciar a los jóvenes es darles información real y científica sobre los efectos del alcohol.

“Decirle a los chicos que no consuman alcohol, yo creo que todos los padres quisiéramos decir eso, pero sabemos que eso no se cumple y todos hemos sido jóvenes. El secreto es concienciarlos que deben de hacerlo con moderación, como todo en la vida. La dosis es muy importante”.

«La dosis es lo importante», dice la doctora Rendón. Foto: Juan Carlos Rojas.

Los falsos mitos y leyendas, la falta de información real sobre los problemas que genera sobre la salud y el hecho de que el consumo del alcohol sea algo socialmente aceptado en países como España y México, son quizás los mayores enemigos de la doctora Rendón y su investigación con la que pretende concienciar de los efectos del alcoholismo.

“El ADN se deteriora, crea alteraciones y mutaciones en el organismo. Y además favorece a largo plazo alzheimer, párkinson y otras enfermedades neurodegenerativas”.

Una vida dedicada a la ciencia

Hace dos años que se mudó de Bilbao a Madrid con su familia. Desde aquí colabora con la Red Global MX en el proyecto ‘Adopta una prepa’, para ayudar a jóvenes estudiantes de preparatoria en zonas desfavorecidas de México.

También da cursos de bioquímica y biología molecular a médicos y enfermeras, y además está desarrollando en estos momentos otros proyectos de investigación. Uno de ellos, con la Universidad del País Vasco, es sobre los efectos de la intoxicación por plomo entre los trabajadores de la industria metalúrgica.


Fotografías: Juan Carlos Rojas.