Después de crecer y de formarse como jugadora en Monterrey, la futbolista Natalia Gómez Junco se fue a Estados Unidos para compaginar la carrera con un fútbol universitario de alto nivel y de ahí se fue a un equipo de primera división en Islandia. Su fichaje por el Málaga CF este verano la convertía en la séptima futbolista mexicana en jugar en un equipo profesional en España.

MÁLAGA, España.- Salió a calentar cuando su equipo, el Málaga CF, ganaba 2-0 en su campo, mojado por una lluvia que no dio tregua en todo el día. Su cara concentrada al hacer los ejercicios que le mandaba su preparador físico tomó una expresión más seria cuando acortó distancias el Sevilla FC, que empujaba desde hacía rato. Entró en el campo cuando más trabajo cuesta engancharse a un partido empezado y en que cualquier error puede comprometer la labor de todo un equipo. El Málaga se defendió con dientes y uñas hasta que, en un balón parado, cayó el 3-1 definitivo.

Natalia Gómez Junco se declara feliz en un equipo en el que conviven mujeres de 9 nacionalidades distintas que le han ayudado en una tarea de adaptación que esperaba más fácil, sobre todo después de haber vivido en Estados Unidos y en Islandia, que no tienen los mismos vínculos culturales que comparten México y España.

Hablamos el mismo idioma, pero no es igual, hay muchas cosas distintas a México: las palabras, la cultura el humor, los modismos, la forma de ser de la gente.

Por su trayectoria futbolística en la selección conoce bien a las otras seis mexicanas que juegan en equipos españoles, con quienes mantiene una buena relación: Charlyn Corral, pichichi de la Liga Iberdrola el año pasado, juega en el Levante, Kenti Robles en el Atlético de Madrid, Pamela Tajonar en el Barcelona, Kiana Palacios en la Real Sociedad, Mónica Flores en el Valencia y Annia Mejía en el Albacete.

Comienzos de una futbolista en Monterrey

Nació en la Ciudad de México en 1992 pero creció y se desarrolló como futbolista en Monterrey, al norte de México. El amor por el balón le viene de la futbolera familia de paterna, en la que hubo un futbolista profesional. Su padre es hermano de Roberto Gómez Junco, conocido comentarista de Deportes ESPN en México y que durante años formó parte del equipo de José Ramón Fernández en Televisión Azteca.

Natalia empezó a darle patadas al balón con cuatro o cinco años. No había equipos de niñas, pero pudo empezar a jugar en uno de niños cuando una compañera suya “más grandota” le abrió camino para entrar en el equipo. Más adelante jugó con una escuelita de Rayaditos, donde jugaba también con niños.

Me topé con entrenadores que me decían que podía hacer menos repeticiones en los ejercicios para que no me cansara y eso me enojaba. Pero era la mentalidad entonces. Poco a poco ha habido un cambio de mentalidad. El fútbol puede contribuir a un cambio cultural en ese sentido.

A los trece o catorce años la llamaron a la selección de Nuevo León, con la que jugó cinco o seis olimpiadas nacionales.

“Ese fue el momento en que empecé con un entrenamiento diario de alto rendimiento”, afirma Natalia, que en ese momento dio el salto al fútbol profesional. Ese salto pasaba por la universidad en Estados Unidos.

Vida en Estados Unidos: estudiar y jugar

Para mí no era opción dejar de estudiar para jugar fútbol. Uno nunca sabe, más como mujer. Aún si te pagan bien puede haber una lesión o puede pasar cualquier cosa. Tienes que tener un plan B.

Su adaptación en Estados Unidos no resultó tan difícil como esperaba por experiencias de dejar su casa para las concentraciones con la selección.

“Me costaba salir de mi casa, me costaban las concentraciones en México, lloraba. Pero llegué encantada a un ambiente futbolero donde se apoya mucho el deporte, con unas instalaciones que no había visto. Estaba ocupada con la universidad y con mil actividades”, dice Natalia.

La Division I de la National Collegiate Athletic Association tiene un nivel equiparable al profesional debido a la apuesta decidida por el deporte combinado con los estudios y a las inversiones de universidades y fundaciones privadas para el fomento del deporte. Estas universidades ofrecen becas de hasta el 100% a sus deportistas más prominentes, lo que les permite compaginar fútbol y otros deportes con los estudios universitarios.

“Estaba en un equipo muy físico. No es tanto mi estilo pero me ayudó en ese aspecto físico. Había que meter el cuerpo, correr, chocar, y desarrollar esa parte física que en México no tiene prioridad. Primero eres futbolista y luego atleta. En Estados Unidos es al revés. Adquieres una nueva dimensión como futbolista”, afirma la centrocampista, que dejó su impronta tanto en Memphis University, en Tennessee, como en Louisiana State University, donde se graduó. En 23 partidos, la centrocampista marcó cinco goles y dio siete asistencias, que suma puntos en el conteo individual de los futbolistas en Estados Unidos, donde todo se rige por las matemáticas.

Una mexicana entre vikingas en Islandia

Entró en el llamado draftpara acceder al fútbol profesional después de la universidad, pero hay pocas posibilidades para los recién graduados, más si vienen de otros países. Pero su desempeño en Estados Unidos la llevó a Islandia, un país que le causó shock al principio.

“Me parecía marte cuando llegué, otro planeta. Estaba nevando. Descubrí un país hermoso que te cautiva, indescriptible”, dice.

Ahí jugó en el Thor Akureyri, de Primera División. Consiguieron en campeonato en su segundo año.

“Son vikingas, altas y fuertes. Pero haber jugado en Estados Unidos me ayudó a adaptarme. Como experiencia deportiva, como país y como cultura fue increíble. Es un país muy especial donde se vive muy bien. Tenemos mucho que aprender”, dice la futbolista mexicana.

Málaga: presente y futuro en lo más alto de su carrera profesional

“En cuanto a cuerpo técnico y forma de entrenar es lo más profesional que he vivido. He mejorado en estos tres meses”, dice la centrocampista sobre su experiencia futbolística en Málaga, donde asegura que se vive a gusto.

El fútbol le permite vivir, aunque asegura que las condiciones podrían estar aún mejores por el tiempo que lleva implantado en España el fútbol femenino profesional.

Entiendo que es un negocio, que es diferente al varonil, pero tiene que haber una apuesta más decidida y una mayor inversión.

En cuanto a su futuro, asegura que está centrada en la permanencia de su club en la Primera División, 10º en la tabla a unas horas de enfrentarse en Madrid al Atleti de la mexicana Kenti Robles.

Más allá del fútbol, salir de tu ambiente y de tu país te sirve como experiencia de vida que te enseña a ver las cosas muy diferentes. Ojalá y haya muchas mexicanas que emigren a otros países para buscar esa experiencia”, concluye la centrocampista, que tampoco descarta volver a México en un futuro y crear ahí un impacto como futbolista.


Fotos: Málaga CF, excepto la primera, del autor