En un gimnasio al aire libre en la zona oriente de la Ciudad de México,  pensionistas, jóvenes y vecinos que necesitan sacar sus frustraciones mediante el boxeo. Leopoldo Navarro ha ayudado a hacer la zona más segura y ha proporcionado oportunidades de integración en el Club de Box 201, Sector. “Hay muchas formas de salir adelante en la vida. Lo importante es levantarse de las caídas”, afirma este ex boxeador.

CIUDAD DE MÉXICO, México.- Originario de Tepito, Leopoldo Navarro Reyes, mejor conocido como el profe Polo, es un ex boxeador amateur de 57 años. Es el entrenador de hombres, mujeres  y niños de edades que fluctúan entre los 8 años hasta los 92 y de todo aquel chavo de la calle que se acerque a este gimnasio de la colonia escuadrón 201, ubicada en la zona oriente de la CDMX. Tiene un horario de las cinco de la mañana a las doce del día y de lunes a sábado con una cuota de diez pesos la clase por persona.

Varios  costales y un par de peras de boxeo cuelgan de la base de un bajo puente ubicado en Rio Churubusco esquina con el Eje Tres, donde se encuentra el gimnasio al aire libre de Polo llamado Club de Box 201, Sector. Este gimnasio improvisado apenas cuenta con los implementos necesarios para el boxeo: cuatro pares de guantes Cleto Reyes, dos manoplas de distintas marcas, un par de peras, tres costales, una cinta que se amarra a dos postes de metal, el ring al lado de una rampa para patinetas.

El gimnasio, que ha pasado por tres lugares diferentes durante los últimos diez año, nació a espaldas de unas canchas de futbol rápido, después se reubicaron en una cancha de basquetbol, pero desde hace tres años se encuentran bajo el puente que los cubre de la intemperie.

Para comprar equipo cuentan con la ayuda de Dario Carvajal Balderas. Ha sido un personaje muy importante desde el inicio del gimnasio. Él aporta la comida cuando el gimnasio cumple su aniversario o cuando el profe Polo cumple años y se reúnen todos para celebrarlo. Aunque no practica boxeo, le gusta observar los entrenamientos con su perro pastor alemán llamado Dunke

Hay muchas formas de salir adelante en la vida. Lo importante es levantarse de las caídas», comenta Polo.

Los tropiezos en su vida son las peleas que se aventó de chavo, cuando ingreso en la correccional para menores infractores a los diecisiete años, varias visitas a reclusorios y una madriza (golpiza) a un policía judicial.

Su ayudante Mario Alejandro Luna González tiene otro empleo porque comenta que, como instructores de box en este gimnasio, no alcanza para vivir. Es instructor de bandas de guerra y escoltas en escuelas públicas y privadas de nivel escolar básico (primarias y Secundarias).

Mario explica que el gimnasio genera un beneficio social cuando la gente acude a hacer ejercicio. Muchas personas llegan aquí a sacar sus frustraciones, expone. Lleva 8 años en el gimnasio. En un inicio acudió por salud para estar bien físicamente, con el paso del tiempo le gusto el ambiente, hacer amigos, conocer a la comunidad y ayudar a fomentar el deporte. El gimnasio es una alternativa para jóvenes que se inician con el sueño de llegar a ser profesionales y para gente de la tercera edad (pensionados). Acude gente que no tiene los recursos para pagar un gimnasio establecido.

José Luis Sosa Ruiz es abogado y vecino de la colonia Sifón asegura que Polo es una persona muy respetable y con experiencia en el boxeo, es muy respetuoso. Afirma que la cuota que se paga esta al alcance de la mayoría de la gente que acude a entrenar y que se utiliza para comprar equipo que se desgasta y hace falta.

José Luis comenta que, bajo ese puente donde hoy se encuentra este gimnasio improvisado y desmontable, antes era un sitio peligroso lleno de asaltos y venta de drogas.

Con el gimnasio se produjeron cambios en la zona; hay mayor seguridad, se evitan actividades delictivas, disminuyeron los asaltos a las casas cercanas.  Gente de todas las edades y oficios acuden a hacer ejercicio, inclusive una maestra de ballet.

Desde la apertura de este gimnasio, la zona está más iluminada, los traficantes de drogas y consumidores dejaron el lugar, disminuyeron las actividades delictivas, se ha rescatado un espacio urbano, acuden a entrenar sin ningún temor mujeres jóvenes, amas de casa, profesionistas, estudiantes, gente con discapacidades, entre ellos un chico con epilepsia, un señor con debilidad visual (casi ciego), un chavo con un problema motriz en un  brazo, todos ellos han avanzado en sus tratamientos para sorpresa de los doctores gracias a la practica de este deporte y en este gimnasio tan particular, gracias al profe Polo y a Mario. No resultaría sorprendente que los vecinos se sintieran más seguros al transitar por el puente.