Con una producción imparable desde que empezó en el mundo del diseño, Rodolfo Rodríguez, ‘Cocolvú’, ha trabajado para grandes marcas, como Disney o Microsoft, y en grandes proyectos como ‘Mexicráneos’ o la película ‘Coco’. Gracias al arte este ilustrador y diseñador gráfico mexicano, con raíces españolas, ha conseguido reconducir toda su energía hacia algo muy positivo que le lleva a no parar de crear.

 

MADRID, España.- Rodolfo Rodríguez Argemí creció rodeado de arte. Sus padres se conocieron en Madrid, él mexicano y ella murciana. Su madre es la única que le llama Rodolfo, el resto de sus conocidos se dirigen a él como Coco y sus trabajos se pueden reconocer bajo el sello de Cocolvú.

Eligió este nombre por el Popol Vuh, el libro del pueblo k’iche’ que narra los mitos y leyendas sobre el origen del universo. Coco intenta que todas sus creaciones formen también un universo que sirva para alegrar a la gente. “Mi trabajo es como un libro que yo ofrezco a la comunidad para generar sensaciones positivas y agradables”. La intensidad de sus colores y el detalle de sus obras han conquistado las redes y más de 23 mil followers no se pierden ninguno de los proyectos que publica en Instagram. Piensa que la gran variedad de estilos puede ser lo que llame la atención de su cuenta.

Coco intenta que sus trabajos no se centren en la oscuridad y la dureza que muchas veces refleja el arte. Intenta que estén siempre llenos de color, de “buen rollo”, que saquen la sonrisa de quien se acerque a ellos.

Intento darle felicidad a la gente en la medida que yo puedo

Construyendo Cocolvú

Pero antes de convertirse en artista Rodríguez quiso dedicarse al mundo de los hoteles, como su padre. A pesar de que su infancia estuvo llena de las pinturas y los caballetes de su madre, intentó varios trabajos en la administración de hoteles que no terminaron de convencerle. Hasta que llegó, como becario, a un estudio de diseño. Allí hizo sus primeros “pininos” en la ilustración creando logos para marcas de galletas y otros productos que más tarde le emocionaba encontrarse en los supermercados.

Sus estudios de Diseño Gráfico le llevaron hasta Halifax, Nueva Escocia, donde aprendió, desde el norte, a  apreciar los colores que a los que tiene acceso el arte mexicano solo con mirar a las calles de su país. Mientras que los canadienses contaban con muy pocas horas al día para apreciar los colores Coco descubrió que en México el color y la luz siempre estaban presentes.

También realizó una estancia de un año en Barcelona, donde estudió con el diseñador Isidro Ferrer, que le enseñó la filosofía que siempre intenta aplicar a su trabajo. “Trabaja, trabaja y no paras nunca de trabajar pero que tu trabajo te siga a ti y no tú a tu trabajo”, le dijo.

Al regresar a México trabajó en varias agencias de diseño. Un trabajo muy corporativo, asegura, en el que diseña imágenes para marcas como Burger King. A pesar de ser un trabajo seguro, Coco nunca se sintió del todo cómodo y siempre pensó en independizarse. Hasta que un día hace 7 años, cuando la presión y el estrés fueron demasiado para él, por fin se animó a convertirse en freelance. Reconoce que al principio fue muy difícil y tuvo que comenzar con trabajos pequeños. Pero poco a poco ha ido aumentando el número de trabajos y actualmente Coco no tiene un momento para parar. Gracias al arte este artista mexicano con raíces españolas ha conseguido reconducir toda su hiperactividad hacia algo muy positivo que le lleva a no dejar de crear.

El «Coco» para Coco

Uno de los trabajos más llamativos de este artista fue el que realizó para la película de Disney Coco. Rodríguez diseñó un cráneo monumental para un proyecto que se llamaba «Mexicráneos» para esta película. El artista se reunió con el equipo en sus oficinas en varias ocasiones para hablar sobre los personajes en varios brainstorming. Esta pieza se exhibió en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México durante la premier de la película en la ciudad y al final este cráneo acabó en las oficinas de Disney Pixar en Estados Unidos, donde aún puede verse.

No es la única vez que Coco ha trabajado con el gigante de la animación. También intervino en varios cascos de carreras de la fórmula 1 para cinco corredores muy importantes internacionales y mexicanos.

En poco más de un lustro ha trabajado en proyectos para grandes marcas. Cocolvú se encuentra detrás de etiquetas y carteles de cerveza, mezcal y portadas de discos de grupos de música. Actualmente trabaja en un proyecto de realidad virtual junto con el Museo Nacional de Antropología. Simultáneamente sigue creando para todo lo que llama la atención de su arte.
Uno de los trabajos  que recuerda con más cariño es uno de los que realizó para Microsoft, en el que unos 10 artistas ilustraban hashtag que la compañía les asignaba. Al propio tiempo Coco creaba sus propios hashtag sobre sus propias inquietudes e historias. Tres de estas obras se encuentran actualmente decorando su estudio.
Coco se alegra también de poder contribuir en proyectos sociales como el que desarrolló la marca Dell en la escuela primaria Benito Juarez. En esta institución se instalaron containers con celdas solares que el artista pintó en los que los niños podían aprender a través de la tecnología. Se trata del primer proyecto de este estilo que la marca desarrolla en Latinoamérica y tiene como objetivo contribuir a la educación donde los gobiernos no presta apoyo o no hay recursos.

Reconoce que su trabajo tan multidisciplinar también le anima a no rechazar casi ningún tema. Narra cómo hace unos años contactaron con él para realizar un mural porque la empresa había visto uno de sus diseños en una botella de vino que él ni recordaba. Por eso siempre intenta hacer cualquier tipo de trabajo que le llame la atención, nunca sabe hasta dónde pueden llegar sus diseños. Muchos de ellos ya han cruzado todo México y le han llevado hacia otros trabajos que le ilusionan y le permiten seguir transmitiendo el positivismo que define a Cocolvú.


Imágenes y vídeo: Cocolvú