Juan Luis Verbena, natural de Aguascalientes, realiza una estancia de investigación en el Real Observatorio de Madrid para estudiar la formación de polvo en estrellas viejas. En esta entrevista, reflexiona sobre cómo ha evolucionado el interés por la ciencia, el día a día de un astrofísico y la importancia de apreciar el conocimiento. 

MADRID, España.- Juan Luis Verbena es un astrofísico natural de Aguascalientes que ha trabajado en Estados Unidos y ahora reside en Madrid, donde realiza una estancia de dos años para estudiar la formación de polvo en estrellas viejas para el Real Observatorio de Madrid.

Cuenta que quiso ser astrofísico desde que leyó los libros de Carl Sagan. Cuando entró a estudiar su licenciatura en Físicas en Zacatecas encontró muchas especialidades que le gustaron, la física médica, la física estadística… entre tantas opciones recordó que un día, de joven, dijo que quería ser astrofísico y decidió mantenerse fiel a esa idea.

Juan Luis Verbena se especializa en la evolución estelar. El equipo en el que trabaja estudia estrellas viejas, y él concretamente se centra en el proceso de formación de polvo. En este momento trabaja con la molécula SIO (monóxido de silicio) y el papel que juega en la formación de polvo en las atmósferas de las estrellas frías.

Verbena encontró la oferta de su actual trabajo en la gaceta AGB newsletter, una publicación que conocen todos los astrofísicos que trabajan con este tipo de estrellas. En ese momento aún se encontraba en Estados Unidos, con una estancia de dos años después de haber trabajado un año en Guadalajara, México.

El anuncio había sido publicado por los que ahora son su jefes: Javier Alcolea y Valentín Bujarrabal. Les mandó su currículum en enero y en septiembre ya residía en Madrid. Este contrato no es renovable pero reconoce que le gustaría seguir trabajando en este lugar porque es similar al trabajo que realizaba cuando empezó, formación de polvo en otro tipo de estrellas, ricas en carbono.

Afirma que “más importante que el lugar es lo que uno hace”. Anteriormente había estado en España para el proyecto de sus tesis doctoral en Granada, donde utilizó el telescopio IRAM (instituto de Radioastronomía Milimétrica). Cuenta que el proceso de adaptación es fácil para un mexicano. “El estilo de vida no es tan diferente, me costó más adaptarme a Estados Unidos. Mientras puedas comer la comida, lo demás es fácil”, bromea. En mayo llegaron sus mujer y su hija y este ha sido el primer año en que ha vivido unas elecciones fuera de México.

Veo a México muy dividido pero tengo esperanzas de que cambie y pueda ser un lugar mejor. Hay potencial tanto humano como económico y yo creo que hasta político. No va a ser fácil.

El objetivo de los astrofísicos: el conocimiento

Verbena cuenta a Espacio Méx que no todos los astrofísicos tienen la misma rutina de trabajo. Algunos realizan un trabajo más teórico, a través de simulaciones en el ordenador o de las redes de los supercomputadores. En el día a día de un astrofísico como Verbena gran parte del trabajo consiste en reducir los datos obtenidos con telescopio e interferómetros y luego analizarlos. Además invierte gran parte de su tiempo en escribir artículos y en preparar propuestas para obtener más datos.

Comenta que es muy común que los periodistas pregunten por las aplicaciones prácticas de estos estudios, pero que éstos no se realizan con ningún objetivo concreto más que el propio conocimiento.

Queremos saber qué pasa en las estrellas, pero no estamos pensando en qué se va aplicar.

«Creo que es una manera de pensar un poco cerrada decir que pueda tener una aplicación porque no lo hacemos por eso. De hecho nosotros quisiéramos que la gente y los gobiernos apreciaran el conocimiento por ser conocimiento, no porque se vaya a aplicar en algo que igual genera dinero a alguna empresa o hace crecer la economía, que son cosas importantes, pero eso lo hace otro tipo de gente», afirma.

Sostiene que México es un buen lugar para estudiar astronomía, aunque como científico le gustaría que se invirtiera más en investigación. “Se hace astronomía pero parte del trabajo implica salir de México”. Generalmente los proyectos tienen que realizarse en conjunto con universidades de otros países, como Estados Unidos. México, afirma Verbena, tiene uno de los mejores sitios para hacer astronomía óptica en Ensenada, donde han comenzado a trabajar con un telescopio de 50 metros.

Las nuevas generaciones de científicos

Habla con mucho cariño de sus primeros años, cuando organizaba excursiones para ver las estrellas en pueblos cercanos en Guadalajara. Reconoce que el interés por la ciencia ha evolucionado mucho y la influencia que han tenido las nuevas tecnologías. Ahora un joven puede saber cuántas opciones hay para estudiar. Verbena cuenta que él conoció la astrofísica gracias a los libros de Sagan pero que no muchos le informaron sobre que existía la opción de estudiar físicas.

“Creo y he visto que los jóvenes se interesan más por la ciencia. Cuando yo me gradué éramos un grupo pequeño había más profesores que alumnos, la generación siguiente llenaban dos salones, la siguiente más aún. En la maestría fue igual, creo que tenemos profesores que se preparan mejor” cuenta Verbena. Se muestra muy a favor de la divulgación científica. Cuenta que tiene amigos jóvenes que están empezando en la docencia y tienen sus canales en YouTube.

Creo que se lo debemos a la sociedad. Como científicos, si queremos que la sociedad nos apoye y de un valor a lo que hacemos, no hay que ser egoístas y hay que compartir con ellos lo que hacemos