En pocas horas se agotaron los primeros pedidos de nopales que la Colonia Mexicana en Madrid puso a disposición del público tras alcanzar un acuerdo para comprarle media tonelada al agricultor mexicano José Casado Rebollar, sin restaurantes a los que vender su cosecha en época de pandemia.

MADRID, España.- Con los restaurantes cerrados por la pandemia y sin temporeros disponibles, José Casado Rebollar habría perdido su cosecha de 500 kilos de nopales en su huerta El Calentano, en Toledo. Pero contactó con Perla Fiesco, responsable de relaciones públicas y eventos de la Colonia Mexicana en Madrid, con quien alcanzó un acuerdo que cumple una doble función: amortiguar el golpe de esa pérdida y ofrecer a la comunidad mexicana la posibilidad de gozar de uno de los productos emblemáticos de su gastronomía.

Mexicanos al grito de nopales

Foto: Carlos Miguélez Monroy

Poco han tardado en agotar los pedidos. De la media tonelada total, Casado Rebollar cortó y entregó en estos días 185 kilos que Fiesco ya entregó en una zona céntrica de Madrid a un precio de donativo de un euro por kilo, aunque el precio subirá a 2,50 euros por kilo para los 315 restantes que Casado rebollar cortará, llevará a Madrid y que la Colonia Mexicana entregará en las próximas semanas.

Originario de Tierra Caliente, en México, este agricultor lleva 28 años en España y 15 años en Toledo, donde cosecha nopales, chiles de distintos tipos, cilantro, epazote y otras hortalizas típicas en la dieta mexicana para surtir a restaurantes como La Mordida, al Órale Compadre, aunque ha trabajado con muchos otros. También se ha interesado por la investigación de plantas y semillas originarias del México prehispánico. Desde su ámbito y a su manera, comparte con la Colonia Mexicana el cometido de preservar en España ese legado.

José Casado Rebollar - Huerto

Nos interesa la cuestión cultural mexicana y poder culturizar incluso a los adultos, que con los años se llegan a olvidar de sus raíces”, dice Isabel Corona, presidenta de la Colonia Mexicana. Con el acuerdo de los nopales pone un granito más de arena en esta labor en España. De Guadalajara, Jalisco, esta mujer impulsa desde su asociación un programa llamado ‘Crisol de culturas’, con talleres y actividades para niños y adultos con el fin de preservar su identidad y cultura mexicana dentro de España. También vinculada a la sección de emprendimiento la Red Global MX, Corona llegó a Madrid hace once años.

Esa riqueza con necesidad de protección encuentra su metáfora en el nopal, llamado aquí chumbera porque da como fruto esas tunas con espinas a las que se conoce como chumbos en España, donde se reconocen cada vez más los valores nutricionales y medicinales tanto de la penca como de su fruto.

Estudios genéticos apuntan al centro de México como el más probable origen del nopalli que consumen millones de mexicanos, aunque su fruto se consume también en otros países de América y, en años recientes, en el norte de África y en Europa. El nopal recorrerió en el siglo XVI el camino inverso de los colonizadores para cultivarse en España con la idea de cultivar la planta para fabricar tinte rojo con la grana cochinilla, plaga natural del nopal. La planta se extendió después a toda la cuenca del Mediterráneo, lo que explica que puedan verse enormes plantas de nopal en Andalucía, en Marruecos, al norte de África, en países como Italia y Grecia. Se cree que esta expansión se vio favorecida por el transporte de las plantas vivas en las embarcaciones para evitar el escorbuto, una enfermedad provocada por un déficit de Vitamina C.

Por otro lado, su potencial colonizador se considera una amenaza grave para las especies autóctonas, los hábitats o los ecosistemas, por lo que ha sido incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras.

Aunque la chumbera esté catalogada así, tanto el cultivo como la comercialización de sus frutos están permitidos en España por su valor alimenticio, aunque con algunas restricciones como cultivar lugares destinados a actividades humanas.

Además de su presencia en la dieta y en la gastronomía mexicana, el nopal tiene un valor especial en la cultura. El escudo de la bandera ilustra un águila que, erigida sobre un nopal, devora una serpiente, la escena que buscaban los habitantes provenientes del mítico Aztlán para fundar su imperio, guiados por el dios en forma de colibrí, Huitzilopochtli. La encontraron en la zona lacustre de la actual Ciudad de México, donde fundaron un imperio clave para la construcción de un país siglos después de la llegada de los españoles y del encuentro no siempre amistoso entre culturas que siguen hermanadas y que han encontrado en el nopal la metáfora de una riqueza que conviene preservar como lo hacen Casado Rebollar y la Colonia Mexicana.


* Actualización: 22 de mayo de 2020. Se ha actualizado la información con el nuevo precio para la segunda entrega por un nuevo acuerdo entre la Colonia Mexicana y el agricultor: 2,50 euros por kilo. Se aceptan pedidos, según fuentes de la Colonia Mexicana en Madrid.