Para toda una generación, decir Fernando Torres es sinónimo de Atlético de Madrid. Aquellos que de niños crecimos amando inexplicablemente a un equipo que perdía siempre. Adolescentes que gastamos nuestros primeros ahorros en hacernos socios en segunda división. Hoy solo podemos decir: “Gracias, Fernando”. Por todo.

MADRID.- “Gracias por todo y perdón por tan poco”. Con esas palabras terminaba Fernando Torres un emotivo mensaje en sus redes sociales para explicar las lágrimas que derramó el pasado viernes durante la celebración de la Europa League en Neptuno, su primer y único título conseguido en el club de sus amores.

Este domingo, 68.000 personas llenaron las gradas del Wanda Metropolitano para despedirle en su último partido como jugador colchonero y demostrarle lo muy equivocado que está por pensar que ha dado “tan poco” al Atlético de Madrid.

Un partido frente al Eibar en el que fue la estrella absoluta. No solo por su adiós, sino porque además Fernando Torres anotó los dos goles de su equipo (2-2).

Dos Tantos para poner broche de oro a una carrera de leyenda y acabar abrazado a los aficionados del fondo sur en una despedida inolvidable. Era su fiesta. La fiesta del ‘Niño’ Torres. Un día para la historia del recién estrenado estadio colchonero. Una jornada que nadie olvidará.

 “De Niño a Leyenda”, rezaba un espectacular mosaico con el que la afición colchonera recibió al equipo. Y es que Torres dijo adiós hoy y lo hizo subido al olimpo de los grandes mitos colchoneros.

El ‘Niño’ que rescató al Atlético de Madrid del infierno de segunda división, devolvió la ilusión a su afición y puso los cimientos para una de las épocas más doradas del club colchonero. El hombre que de regalo hoy recibió una camiseta gigante firmada por miles de los aficionados que lo idolatran. También la insignia de oro y brillantes del club. 

 Con la voz entrecortada y entre lágrimas, dirigiéndose al público del Metropolitano al terminar el partido, dio gracias a toda la gente importante en su vida. Empezando por Luis Aragonés. «Al que todos le debemos que nos enseñara el camino y lo que es ser del Atlético de Madrid».

«A mi abuelo porque me dio el mejor regalo que se le puede hacer a un niño: hacerle del Atleti». Y por supuesto agradecimiento a su afición. «Me habéis hecho sentirme siempre el jugador más querido del mundo», dijo ‘El Niño’ antes de dar una vuelta de honor al estadio acompañado por su familia y sus compañeros mientras el público coreaba el himno del Atlético.  

A 17 años de su debut en el infierno

 En la memoria de todos sigue muy vivo todo lo que ha dado a este club. Empezando por el día de su debut. Aquel 27 de mayo de 2001, con solo 17 años de edad, luciendo un rostro imberbe y cubierto de pecas, Fernando Torres saltó al césped del Vicente Calderón por primera vez. Era el minuto 55 en un partido contra el Leganés, en segunda división. Sí, porque este Atlético que en los últimos siete años ha cosechado tantos triunfos, estaba por aquel entonces en segunda división apurando sus opciones por regresar a primera en una temporada desastrosa.

Una semana después anotó su primer gol, contra el Albacete. El equipo no logró ascender. Pero se aferró a aquel ‘Niño’ y lo logró al año siguiente de la mano de otro mito, Luis Aragonés. Luego vinieron los años de transición en primera, su salida al Liverpool, sus triunfos con la selección (mundial y Eurocopa, siempre celebrando con la bandera del Atlético puesta), su Champions con el Chelsea, su regreso a casa en diciembre de 2015. La final perdida en Milán y la Europa League conquistada en Lyon. Un total de 394 partidos y 124 goles con la camiseta rojiblanca.

Para toda una generación de atléticos, decir Fernando Torres es sinónimo de Atlético de Madrid. Aquellos que de niños crecimos amando inexplicablemente a un equipo que perdía siempre. Adolescentes que gastamos nuestros primeros ahorros en hacernos socios en segunda. Hoy solo podemos decirle: “Gracias, Fernando”.  Por todo.

Por rescatarnos del infierno. Por pasear los colores del Atlético por todo el mundo cuando triunfabas con la selección. Por volver a casa hace cuatro años. Por haberte podido decir adiós de nuevo, pero ahora por fin como merecías. Por ser ejemplo para los niños. Por ser un campeón y porque contigo empezó todo. El ‘Niño’ se va, la leyenda queda para siempre.

Fotos: Juan Carlos Rojas.