Se abre en México una puerta para legalizar el consumo y venta de marihuana después de años de una estrategia fallida que se ha materializado en muertes, desaparecidos y violaciones graves de derechos humanos.

CIUDAD DE MÉXICO.- “México es uno de los países que más ha llevado a sus últimas consecuencias la prohibición, y esto se ha traducido en un inmenso número de muertos, desaparecidos, desplazados, y violaciones categóricas a los derechos humanos”, dijo el senador Ricardo Monreal Ávila al participar en la inauguración del Foro Regulación de la Marihuana, realizado por la Comisión de Salud.  Atribuye lo largo, sinuoso y difícil del camino hacia la legalización de la marihuana a un prohibicionismo sin lógica y visceral.

Afirmó que el análisis, discusión y aprobación de la Ley General para la Regulación y Control de la Cannabis se realizará bajo el esquema de Parlamento Abierto. El alcance legislativo de la nueva normatividad que contiene 75 artículos, 7 títulos y 15 capítulos tendría que establecerse con claridad y precisión después de que el asunto se convirtiera en un tema tabú, afirmó.

La marihuana es la droga ilegal que más consume la población, tendencia que ha ido al alza en los últimos años, según la Encuesta Nacional del Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2017.

Esto revela la falta de éxito de las medidas prohibicionistas ante la realidad

Afirmó que la Cámara de Senadores tiene un genuino interés en construir los consensos necesarios para formular, desde el ámbito normativo, nuevas políticas públicas.

Es un logro que se haya generado jurisprudencia y que hoy existan iniciativas en el Poder Legislativo para tener un mercado regulado de la marihuana

El también presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), explicó las ventajas que tendría la aprobación de la legislación.

Con una regulación en este sentido, podemos establecer una política sensata, equilibrada y segura, que garantice el respeto y protección del derecho al libre desarrollo de la personalidad, en términos de la Constitución y de los tratados internacionales”, dijo antes de referirse a la necesidad de nuevas formas de abordar el tema. Se refirió a un enfoque de salud pública que anteponga el derecho a la autodeterminación y la salud del consumidor como principales ejes rectores de esta intervención.

La legalización de la marihuana implica regular su producción, distribución y consumo, como en la actualidad se hace con las drogas legales y cualquier otra mercancía”, dijo en referencia a la necesidad de arrebatarle al narcotráfico el control .

Ese proceso productivo y distributivo se realiza en una atmósfera irremediablemente violenta, corrupta, sin control de calidad ni gravámenes fiscales, y en una situación de riesgo para el consumidor, que está expuesto a consumir sustancias adulteradas y a ser encarcelado o extorsionado por policías”, afirmó.

Se refirió también a la necesidad de establecer criterios para controlar la publicidad, reglamentar el consumo y grabar fiscalmente al comerciante. Afirmó que la legalización obligará al Estado a supervisar y regular todo el proceso productivo y comercial de una o varias drogas, lo que sacará al consumidor de los espacios donde se realiza la venta ilegal de sustancias y permitirá ahorrar considerables cantidades de dinero destinadas a la guerra contra las drogas para utilizarlas en ámbitos que funcionen a largo plazo.

“Entre otras cosas, informar sobre los efectos, en atender los abusos en el consumo, en la rehabilitación, pero servirá también para proteger a los menores de edad, que dejarán de ser asediados por vendedores ilegales. La regulación por sí misma no acabará con el consumo, pero estamos convencidos de que tampoco la estimulará”, afirmó.

Se refirió a las experiencias recientes que han liberalizado parcialmente el consumo de la marihuana y otras drogas en Portugal y Holanda.

Una mayor accesibilidad para comprar una droga, antes ilegal, no genera necesariamente un aumento en el consumo”, dijo.

De acuerdo con la iniciativa de Ley General para la Regulación y Control de Cannabis presentada en el Senado por Olga Sánchez Cordero (secretaria de Gobernación) y el propio senador Monreal, legisladores de Morena, la propuesta busca contrarrestar la fallida política de la última década para erradicar la violencia de los cárteles de la droga.

“La política prohibicionista que México adoptó en los últimos dos sexenios, materializada en ese conflicto armado llamado ‘Guerra contra el narcotráfico’, ha generado dos consecuencias que dan cuenta de su fracaso: el endurecimiento de la violencia en todos los rincones del país y la criminalización de sectores vulnerables de la sociedad a causa de actividades relacionadas con el cannabis”, señala la iniciativa de ley en su exposición de motivos.

Por otro lado habla de los usos terapéuticos del Tetrahidrocannabinol (THC) y del Cannabidiol (CBD), compuestos químicos del cannabis.

“El THC es una sustancia con efectos tanto benéficos como adversos para la salud de las personas […] Desde el punto de vista de sus efectos negativos, no existe algún motivo por el cual el cannabis no sea legal, mientras que el alcohol y el tabaco lo sean”, agrega el texto.

La iniciativa también propone un modelo de regulación legal estricta. Es decir, un punto medio entre prohibición absoluta y el libre mercado con el objetivo de mitigar los abusos comerciales de algunas empresas que pretendan incentivar su consumo con el único fin de obtener más ganancias.

Por otro lado, la iniciativa de ley establece que estaría permitido sembrar, cultivar, cosechar, aprovechar, preparar y transformar hasta veinte plantas de cannabis en floración destinadas para consumo personal en propiedad privada si la producción de no sobrepasa los 480 gramos por año y si las personas han registrado sus plantas ante el Instituto en el padrón anónimo.

La ley también establece la posibilidad de crear «cooperativas de cannabis», con un máximo de 150 integrantes, siempre y cuando cuenten con una licencia de autorización y cumplan con los requisitos de verificación emitidos por las autoridades competentes.

Los integrantes de dichas cooperativas podrán consumir la marihuana que ellos mismos produzcan, aunque tendrían prohibido vender o comercializar a personas ajenas a dicha cooperativa.

También quedaría abierta la posibilidad de fumar en la calle y espacios públicos, con excepción de los espacios libres de humo de tabaco.

La ley también abriría las puertas a la comercialización a través de una licencia expedida por el Estado con los siguientes usos:

  1. Farmacéutico.
  2. Terapéutico, paliativo o herbolario.
  3. Adulto
  4. Industrial

Para uso comercial, los productos derivados del cannabis deberán de llevar la declaración: “Venta autorizada únicamente en México”.

También se prohibiría que estos productos se anuncien en medios de comunicación e internet.

Entre las prohibiciones que plantea la ley se encuentra vender o regalar cannabis para uso adulto a menores de edad, así como emplear a menores de edad en actividades de comercio, distribución, donación, regalo, venta y suministro de marihuana.