Viajamos de España a México para realizar un recorrido por los lugares, personajes, hechos históricos clave, y también curiosidades, del inicio de la independencia de México hace 208 años. Desde Querétaro a la Alhóndiga de Granaditas en Guanajuato, pasando por la Iglesia donde Miguel Hidalgo dio el Grito de Dolores o la ciudad colonial de San Miguel de Allende, entre otras.

QUERÉTARO, México.- A los españoles en México nos llaman gachupines. Al contrario de lo que muchos pueden pensar, gachupín no es un término despectivo.

Así es como los pueblos indígenas del centro de México se referían a los hombres a caballo que llegaron junto a Hernán Cortés en el siglo XVI.

Nunca habían visto un caballo y no tenían una palabra para referirse a esos animales. Así que utilizaron gachupín, que en náhuatl deriva de los términos cactli (zapato) y tzopini (espina), según investigaciones hechas por Fray Servando Teresa de Mier.

Es decir, literalmente gachupín se utilizaba para referirse a los hombres con “zapatos de espinas”.

Se refererían a las botas con espuelas que usaban para montar a caballo los primeros españoles llegados a tierras mexicanas.

Siglos después, durante la época colonial, cuando se forjaba el movimiento de independencia, el término sí se usó de forma despectiva contra aquellos españoles que detentaban el poder de forma indeseable y deshonesta.

“Aquí no hay más recurso que ir a coger gachupines”, dijo el padre de la Independencia, Miguel Hidalgo, a Ignacio Allende y Juan Aldama la madrugada del 16 de septiembre, justo antes de dar El Grito.

Recorremos a continuación los principales lugares, personajes y hechos históricos que iniciaron hace 208 años y posibilitaron expulsar a los gachupines para proclamar la independencia de México.

Querétaro: la casa de la Corregidora

Ubicada a 200 kilómetros al noroeste de la Ciudad de México, encontramos Santiago de Querétaro, ciudad donde se redactó la Constitución de 1917 (aún vigente). Su centro histórico es considerado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO y cuenta con el tercer acueducto más largo del mundo.

Aquí es donde se empezó a fraguar el movimiento de Independencia y desde donde salió la voz de alarma que permitió evitar el fracaso de la insurgencia.

Visitamos su actual palacio de Gobierno, antigua casa de “La Corregidora”, Josefa Ortiz de Domínguez. Ella y su esposo, Miguel Domínguez, corregidor de Querétaro, participaron activamente en una conspiración de intelectuales que se juntaban en reuniones disfrazadas de “tertulias literarias” para organizar un levantamiento contra las autoridades. Reuniones iguales se realizaban en otras ciudades y estados del país.

Dos traidores al movimiento de insurgencia, Joaquín Arias y Juan Garrido, dieron aviso a las autoridades del levantamiento que se estaba preparando para el 2 de octubre. Entre el 13 y el 14 de septiembre de 1810 casi todos los implicados en el movimiento de independencia de Querétaro fueron arrestados y llevados a prisión. La rebelión había sido descubierta, pero Josefa Ortiz de Domínguez cambió el destino para siempre.

Cuando iba a ser detenida, encerrada en un cuarto de lo que hoy el es Palacio de Gobierno, La Corregidora consiguió dar aviso de que el movimiento iba a ser descubierto. Ignacio Pérez llevó su mensaje a Juan Aldama, y éste cabalgó hasta la ciudad de Dolores, en Guanajuato, para alertar al líder de la independencia, el cura Miguel Hidalgo.

Dolores Hidalgo: El Grito que dio inicio a la Independencia

A unos 105 kilómetros al noroeste de Santiago de Querétaro, llegamos a la ciudad de Dolores Hidalgo. Hoy la carretera que separa ambas localidades se puede recorrer en una hora y media en coche. Sin embargo, Juan Aldama lo tuvo que hacer a caballo para llegar en la madrugada del 16 de septiembre de 1810 hasta la casa de Miguel Hidalgo y Costilla, en el centro de Dolores.

“A eso de las dos de la mañana, una aldaba sonaba con fuerza en la puerta de la casa que daba a la calle vacía. A la luz temblorosa de una vela, un criado abrió la puerta y vino hacia el interior Don Juan Aldama, dragón del regimiento de San Miguel el Grande”.

Así inicia la primera de las infografías que encontramos en el museo en el que se ha convertido hoy la Casa de Miguel Hidalgo, donde se recrea el estado de la vivienda en el momento en que se inició la independencia.

Aquí se encontraba de visita desde el sábado 15 de septiembre otro de los líderes de la revolución, su amigo el capitán Ignacio Allende. Aldama le contó que la conspiración había sido descubierta y que ellos y otros líderes de la insurrección estaban en busca y captura. Despertaron al padre Hidalgo, quien les sirvió tranquilamente una taza de chocolate y después mandó a llamar a varios hombres que trabajaban para él y llegaron armados.

“Sí caballeros, somos perdidos, aquí no hay más recurso que ir a coger gachupines”. Fueron las palabras de Hidalgo, según escribió posteriormente Aldama. Salieron los tres aquella madrugada a liberar hombres de prisión y con ellos armados se dirigieron después a la Iglesia de Dolores, ubicada hoy en plaza principal del municipio, donde encontramos también una imponente estatua del padre de la independencia, Miguel Hidalgo.

Hidalgo gritó: «¡Viva Fernando VII!”

Allí, ante un grupo de apenas 80 hombres, Hidalgo mandó hacer sonar las campanas y dio lo que hoy se conoce como El Grito de la independencia, el inicio de una lucha que acabaría completándose en 1821. Algunos historiadores sostienen que además de “¡Muera el mal gobierno!” y “¡Viva México!”, en aquel primer Grito Miguel Hidalgo también gritó: “¡Viva la virgen de Guadalupe! ¡Viva la religión Católica! ¡Viva el Rey Fernando VII!”.

“No se invitaba al pueblo a luchar contra España, ni contra el rey, sino en defensa de la religión, de la patria y del rey preso por Napoleón”, cuentan en el Museo Casa Hidalgo. Y es que dos años antes, las tropas francesas de Napoleón habían invadido España. Obligaron a Carlos IV y Fernando VII a abdicar en favor de José Bonaparte, mejor conocido como Pepe Botella. Esto provocó un vacío de poder en el virreinato de la Nueva España, que prendió la mecha del movimiento de independencia.

“Ya habrán visto ustedes este movimiento. Sepan que no tiene más objeto que quitar el mando a los europeos porque éstos, como ustedes saben, se han entregado a los franceses y quieren que corramos la misma suerte, lo cual no hemos de consentir jamás”. Es lo que en la Casa Museo Miguel Hidalgo cuentan que el padre de la independencia les dijo a sus ciudadanos frente a la Iglesia de Dolores.

(Lee la segunda parte: Atotonilco y el estandarte de la Virgen de Guadalupe; el reagrupamiento en San Miguel de Allende; El Pípila y la victoria en la Alhóndiga en Guanajuato).