La estatua del Ángel Caído, en el Parque del Retiro de Madrid, es una de los dos únicas representaciones de Lucifer en toda Europa. La escultura se sitúa a 666 metros del nivel del mar, un número tradicionalmente asociado al Diablo y conocido como ‘El número de la Bestia, lo que para muchas leyendas convierte esta fuente en una puerta al infierno.

MADRID, España.- El ángel Lucifer era el hijo favorito de Dios, según la mitología. Sus actos contra la voluntad de su padre le llevaron a ser condenado a gobernar el Infierno. Allí, según algunas versiones, se convirtió en Satanás, el Príncipe del Mal. En Madrid, este pasaje cobra la forma de una estatua situada en el Parque del Retiro. La estatua del Ángel Caído está rodeada por el misticismo y por la creencia de que abre una Puerta al Infierno.

No existen muchos monumentos públicos dedicados a la caída de este ángel en el mundo. Los dos únicos que se encuentran en Europa están en dos países con una marcada tradición cristiana: España e Italia. En Turín hay una efigie dedicado a este personaje en el Monumento al Traforo del Frejus

Su autor es Ricardo Bellver, importante escultor español que fabricó la pieza en Roma en 1877 inspirado por el poema El paraíso perdido, de John Milton.

Un año después de su construcción, la figura obtuvo la Medalla de Primera Clase en la Exposición Nacional de Bellas Artes, celebrada en Madrid.

El Ángel Caído fue fundida en bronce para la Exposición Universal de París y posteriormente fue comprada por España por 4.500 pesetas.

Escultura y pedestal suman unos 10 metros de largo. La figura por sí sola supera los dos metros y medio de altura.

El ángel se representa con las alas desplegadas sobre una roca por la que una gran serpiente asciende y se enrosca en su cuerpo, mientras el personaje mira al cielo con expresión de horror.

El pedestal en el que reposa la figura fue diseñado por Francis Jareño. Hecho de granito, está cubierto de figuras diabólicas con partes animales de lagartos, serpientes y delfines que escupen por sus bocas el agua de la fuente.

Las puertas del Infierno en Madrid

La escultura del Ángel Caído se instaló en el parque en 1885 pese al recelo de la comunidad católica madrileña y, desde entonces, se dice que ha despertado interés de cultos satánicos y miradas de recelo entre los más creyentes.

Parte de su leyenda negra obedece a su ubicación, que albergó la ermita de San Antonio Abad y la Fábrica de Porcelanas durante el reinado de Carlos III. En la Guerra de la Independencia la fábrica fue destruida y años después se convirtió en el hogar de la fuente.

La escultura se sitúa exactamente a 666 metros del nivel del mar, un número tradicionalmente asociado al Diablo y conocido como “El número de la Bestia”. Por eso, muchas leyendas afirman que esta fuente es una puerta al infierno y durante décadas fue el lugar de reunión para realizar rituales vinculados a Satanás. Hace cerca de 20 años el parque comenzó a cerrar sus puertas por la noche para impedir estas concentraciones y desde entonces el número de escenas tenebrosas se ido reduciendo hasta casi desaparecer.

La caída de Lucifer

El nombre de Lucifer viene del latín y significa “portador de luz”. La Iglesia católica siempre se ha mostrado recelosa con esta parte de su mitología y existen muchas versiones de cuál fue el motivo por que el Lucero del Alba fue expulsado del cielo junto con sus seguidores. La institución sólo reconoce a tres arcángeles como dignos de ser alabados: Miguel, Gabriel y Rafael. El resto son considerados ángeles “rebeldes” que muy pocos textos recogen.

El Libro de Enoc es de los pocos volúmenes que relata la caída de los ángeles y es considerado un texto apócrifo. Enoc fue un profeta del Antiguo Testamento que recogió la historia de los ángeles. Su libro fue eliminado de la versión oficial de la Biblia. En esta obra se recogen varios nombres para llamar a Lucifer, como Azazel, Lumiel o Shahar (el dios de la “estrella del mañana”), identificado como el líder de estos ángeles rebeldes.

Los ángeles caídos son conocidos en este libro como «Los Vigilantes” . Cientos de los “hijos de Dios” visitaron la Tierra cayendo en el monte Hermón, entre Líbano y Siria, lugar sagrado tanto para cananeos como para los hebreos.  El nombre de Vigilantes hacía referencia a su trabajo: observar al evolución de la creciente especie humana creada por Dios. Según Enoc, estos ángeles desafiaron la decisión de Dios y se acercaron a los humanos, dándoles conocimientos como la astrología, la metalurgia o la escritura, que acabarían desencadenando catástrofes para la humanidad.

Similar a lo que ocurre en la mitología grecorromana con el titán Prometeo, los ángeles provocaron la ira del Dios Superior al entregar conocimiento a los hombres. Enoc incluso menciona relaciones entre ángeles y humanos de las que surgieron descendientes híbridos, una mezcla de seres celestiales y terrenales llamados Nefelim o Nephilim, vinculados al mito de los gigantes. La similitudes con la mitología griega son continuas y, según textos cananeos, los actos de Lucifer y sus seguidores provocaron que Dios los expulsara del Cielo con el golpe de un rayo.

Galería de fotos completa: Fuente del Ángel Caído

Localización: Jardines del Buen Retiro, Glorieta del Ángel Caído, s/n. Ubicación.

Horario: Abre todos los días.

Horario de primavera y verano: desde abril a  septiembre de 06:00 a 0:00 h.

Horario de otoño e invierno: desde octubre -a marzo de 06:00 a 22:00 h.


Imágenes: Javier González Sánchez