Después de muchos años en el olvido vuelve el Apalpador a tierras gallegas con un mensaje de respeto al medioambiente y contra el consumismo materialista para los niños. Es propio que la noche del 24 o 31 de diciembre, este gigante entre en las casas y les palpe la barriga a los niños que están dormidos para ver si han comido bien durante todo el año.

MADRID, España.- El Apalpador o Pendigueiro, un personaje típico gallego que vive en las montañas, abandona su hogar las noches de Nochebuena y Nochevieja para entrar en las casas de los pueblos y palparles la barriguita a los pequeños que estén dormidos para asegurarse de que han comido bien. Antiguamente dejaba un puñado de castañas y, en ocasiones, hasta naranjas y frutas escarchadas. Ahora deja regalos a los niños que se han portado bien. Cuando está seguro de que están bien alimentados les bendice diciendo una frase mágica: «Así, así esteas todo o ano”, que significa «Así, así, estés durante todo el año».

Este gigante vive en lo más profundo de la sierra de Lugo, en O Courel y O Cebreiro y sólo baja de sus montañas en los días señalados. Ataviado con una chaqueta verde muy colorida, unos pantalones remendados y una boina, este pacífico pastor y carbonero luce también una extensa barba pelirroja mientras fuma en pipa. Siempre lleva cargado al hombro un saco de castañas y de juguetes de madera hechos a mano por él mismo con los que obsequia a los niños.

El Apalpador no sólo trae regalos y se asegura de que los más pequeños hayan comido bien, sino que también trae para todos un mensaje ecologista para que se respete la naturaleza, se conserve el medio ambiente y se cuiden los montes, especialmente los gallegos que es donde él vive.

Durante unos años, este gigante pelirrojo y bonachón cayó en el olvido, pues era propio de la Galicia rural y sólo los más ancianos recordaban sus canciones. Desde hace unos diez años, varios sectores de la sociedad gallega, asociaciones y entidades están luchando para recuperar este personaje acercándolo a los más pequeños y jóvenes a través de obras de teatro, charlas y diversas actividades en colegios e institutos.

En las Cabalgatas de Reyes y en los centros comerciales han empezado a incluir la figura del Apalpador para que también escuche las peticiones que tienen los niños en cuanto a sus regalos navideños. Incluso se han empezado a adornar algunos negocios y calles con la figura de este carbonero.

La recuperación de este personaje mitológico gallego no sólo trae consigo un intento de no perder las tradiciones más antiguas de la región, sino que también es una reivindicación contra el consumismo que desluce algunas otras tradiciones. Por eso también trata de acercar la idea de la importancia de los objetos hechos a mano, del reciclaje y del valor que tienen los regalos que se hacen dedicándoles más cariño que dinero.

Este personaje, que ya ha pasado por varios centros culturales, colegios e institutos, cuenta en ocasiones que Papá Noel es un pariente lejano suyo porque desciende de un primo que tuvo que emigrar a Laponia huyendo del hambre que pasaba en Galicia. De ahí puede que se deba el aspecto similar que tienen: ambos grandes y con largas barbas.