“Lo que me inspira es la vida, lo que vivimos a diario, las dificultades que el mundo artístico impone y lo que está relacionado con el género”, dice Karinna Veloso, que presenta el mundo femenino con un arte provocador.

MADRID, España.- Antes de terminar sus estudios de Bellas Artes en la Universidad Federal de Pernambuco, Karinna Veloso vino a España, donde hizo el curso de Historia de las artes aplicadas al muro en la escuela de La Palma, en Madrid. Esta artista brasileña, nacida en Recife, nos cuenta su historia a través de esta.

Por Gonzalo Estrada.

¿Cómo nació tu pasión por las artes?

Recuerdo que, desde niña, me gustaba dibujar en todos lados: en las paredes, en la ropa; estaba siempre con lápices de colores en las manos. Dibujar era mi principal distracción.

¿Qué te llamó la atención de España?

Me despertaba interés por el idioma y por las artes. Quería aprender español y estudiar arte. El clima y la cultura también me interesaban mucho. Cuando llegué aquí, me sentí como en uno de mis libros de historia.

¿A qué artistas admiras?

Entre los artistas que me gustan están Beatriz Millazes y Adriana Varejão, dos artistas brasileñas que tienen trabajos muy diferentes pero que me despiertan sentimientos distintos y me hacen reflexionar sobre la cantidad de mujeres talentosas que tenemos y que todavía no tienen la visibilidad que merecen. No las tengo como influencia artística, pero admiro el trabajo y la trayectoria de las dos. Lo que me inspira es la vida, lo que vivimos a diario, las dificultades que el mundo artístico impone y lo que está relacionado con el género.

¿Qué temas aborda tu trabajo?

Mi trabajo de pintura y escultura están ligados por sentimientos relacionados con las relaciones humanas y sociales, así como con el género. Exploto el universo femenino y el arte para mostrar cómo somos vistas en la sociedad: frágiles, fáciles de utilizar. Muchas veces, la imagen de la mujer frágil no corresponde a la realidad, como puede verse en mis ilustraciones y pinturas. Ahí muchas sonríen llevando un ojo morado o sangre en la nariz.  Es la valentía de seguir viviendo en un mundo donde estamos corriendo riesgos de forma constante.

¿Cuáles son tus herramientas de trabajo?

En mis ilustraciones en papel utilizo bolígrafos y rotuladores. En las pinturas utilizo oleo, pero todo depende de mi inspiración, también tengo trabajos en técnica mixta.

¿Qué significado de fondo tiene tu trabajo artístico?

Amor de Raíz es una serie que habla de sentimientos que pasan desde lo más puro hasta el extremo de la violencia de género. Las primeras ilustraciones son en blanco y negro, donde flores y corazones en su forma visceral reflejan la intensidad del sentimiento. En la serie a oleo vemos mujeres con expresiones que no corresponden con la realidad de fondo. En una de esas pinturas una chica con ojos azules y ojeras intensas contrasta con el fondo azul de los globos en forma de corazón. Es como mezclar lo lúdico con una dura realidad.

¿Cómo fue tu primer contacto con México?

Mi contacto con México fue a través de clases de papeles con fibras naturales realizadas en mi ciudad por el artista Manuel Ramírez, que es hoy un gran amigo. Fui a su país a exponer un videoarte que ganó un premio en el festival de video en mi ciudad y que presenté en otros países, México el primero de ellos. A partir de ese momento mantuve contacto con los buenos amigos que hicimos allí. A mi curadora, Flor Ruiz, la conocí en Guadalajara y ahora está viviendo en Barcelona.

¿Qué te llamó la atención de México?

Me impresionó la cantidad de artistas y de pintores en Guadalajara. No he estado en la Ciudad de México, pero intuyo que se trata de una ciudad con mucho movimiento cultural y artístico, con gente muy acogedora.

¿Qué otros proyectos tienes con México?

Me gustaría llevar un proyecto mas conceptual de foto instalación que se llama Belleza interiorque consiste en fotos de mujeres y electrodomésticos que interactúan con el público con humor y, al mismo tiempo, con dureza con la violencia machista como tema principal. Participaron del proyecto chicas brasileñas, marroquíes y mexicanas.

¿Cómo México no hay dos?

Imagínate si los hubiera. El tequila y la alegría dominarían el mundo. Para gritar “¡Viva México cabrones!» hay que tener un trago en la mano. Yo viví esa experiencia.