A sus 27 años de edad, el cineasta Teodoro Martínez Téllez (Tampico, Tamaulipas) desarrolla su vida profesional en la ciudad española de Córdoba, donde ha escrito, dirigido y producido su primera película: ‘Nunca jures por la Luna’. Hablamos con él sobre su ópera prima, su trayectoria, su forma de vivir el cine y sus planes de futuro.

 

P: ¿Cómo es la experiencia de producir cine?

R: Mágico. Un tanto surrealista a veces. Conlleva un gran esfuerzo intelectual, todos tus sentidos tienen que estar despiertos. Una distracción es una mala toma y hay que repetir, no puedes darte el lujo de distracciones en el set de rodaje, el esfuerzo y la paciencia se reflejan en la pantalla. También puedo decir que es emocionante, me siento como un niño que está sentado en el salón jugando con muñecos, abstraído en sí; creando.

P: ¿En qué momento decidiste que el cine era a lo que querías dedicar tu vida?

R: A los 6 años, en agosto de 1997. Se estreno la película «Spawn» de Mark A.Z. Dippé, basada en el cómic homónimo. Salí de la sala muy excitado. Todos esos efectos especiales me sobrecogieron. Estaba atónito. Llegué a casa con ansiedad, y con algo en el pecho. Me había enamorado. También influyó el morbo que me producían los videoclubs en la sección de terror y serie b, todas esas carátulas de los VHS con esos monstruos y criaturas. A veces disfrutaba más con las historias que yo mismo desarrollaba mientras las llevaba a casa que con la película en sí.

P: ¿Nos podrías contar algo de tus próximos proyectos, tienes alguna idea en mente para tu próxima película?

R: Hay varios proyectos que me encantaría desarrollar, mi sueño sería dirigir una película de superhéroes con una gran producción y muchos efectos especiales, algo totalmente distinto a ‘Nunca Jures por la Luna’. También hay proyectos menos ambiciosos que me gustaría llevar a cabo, alguna comedia con unos gigolós en la costa del sol , un western en País Vasco o una película costumbrista en algún pueblito de Italia.

«Mi sueño sería dirigir una película de superhéroes con una gran producción y muchos efectos especiales».

P: ¿Qué encontrará el espectador en tu película ‘Nunca jures por la Luna’?

R: Amor y buenas actuaciones.  La película está cargada de amor: amor por el cine, por los largos paseos…por la vida y por esa persona que te deslumbra por su sencillez.  Además de la calidad de los actores, son increíbles. A veces me sentía acomplejado por su talento. Han trabajado mucho y se ve reflejado en la película. Sobretodo Mar Ramos y Sergio Andicoberry, los dos protagonistas tienen una química impresionante en pantalla que hace funcionar la película. Creo que la película es una reflexión sobre cómo funcionan hoy en día las relaciones, convirtiéndonos en seres reciclables y una invitación a no conformarse y aguantar para encontrar a esa persona con la que hay verdadera afinidad.

P: ¿Por qué elegiste Córdoba para rodar tu primera cinta?

R: Córdoba es una ciudad que siempre amanece vestida de novia. Cada persona que he conocido viviendo aquí que es de fuera se enamora de la ciudad. A mí me pasó, se presta a ello.  Quizá quería compartir ese amor que siento por la ciudad que me acogió al mundo, o al menos a aquellos que lleguen a ver la película. No soy cordobés de nacimiento, pero me siento como su hijo. Tenía un profesor que escribió que es la única ciudad del mundo donde la gente dice «me alegro de verte» cada vez que te cruzas a alguien conocido por la calle. Y es cierto. ¿Así quién no puede sentirse bien en esta ciudad? Mi primer amor fue aquí, eso también influye a la hora de querer contar una drama romántico. Sabes cómo se ama aquí. Tenía una deuda con Córdoba por haberme acogido, espero que este tributo la salde.

«Quería compartir ese amor que siento por la ciudad que me acogió al mundo, o al menos a aquellos que lleguen a ver la película. No soy cordobés de nacimiento, pero me siento como su hijo»

P: ¿Qué momento prefieres del largo proceso de hacer una película?

R: Hacerla. Creo que disfruto con cada momento a partes iguales: uno nunca se está quieto. Hace un año estaba escribiendo el guión y desde entonces no he parado en buscar financiación para su producción, me tuve que ir fuera para formarme y poder desarrollar el proyecto de la mejor manera posible.  Luego está la parte del casting, quién va a trabajar conmigo y quién no, cómo se va a desarrollar, la producción en sí de la película…estar detrás de la cámara, pelearse con el equipo técnico y los actores, reconciliarse y seguir grabando. El montaje también es fascinante, ir acomodando las piezas del puzle, visualizar la idea materializada; todo es satisfacción tras satisfacción hasta ver un sueño hecho realidad.