Como muchos emprendedores, la mexicana Erika Landry reconoció un día que no le llenaba lo que hacía y que se sentía desaprovechada desde un punto de vista humano y laboral. Sacrificó la seguridad de un trabajo con contrato fijo por la incertidumbre de asumir su don de contagiar a otros con su pasión por el deporte y el bienestar.

MADRID, España.- Erika Landry cultiva su cuerpo y ayuda a que otros lo hagan con el objetivo a largo plazo de crear un centro con un estilo propio de entrenamientos que a ella le ha funcionado para cultivar cuerpo y mente.

Hay que aprender a querer a nuestro cuerpo, tener más conciencia de él sin lastimarnos”, dice esta entrenadora reconvertida en una época en que han proliferado el crossfit, el pilates y distintas modalidades de ‘fitness’. Como correr se ha convertido en «running» y se ha extendido la práctica de distintas modalidades de yoga.

Aunque se hayan convertido en moda, son hábitos saludables”, dice esta entrenadora mexicana nacida en Nueva York, que creció en Puerto Rico y en México, y que ha vivido también en Hamburgo, en Barcelona y ahora en Madrid.

Para entrenarse, realiza rutinas multifuncionales con su propio peso, con una combinación de yoga pilates y ‘fitness’ que le aportan fuerza, equilibrio y concentración, además de contribuir a la mejora de su aspecto físico y a su bienestar emocional. A su vez, ha desarrollado entrenamientos y trabaja con clientes particulares con la idea de abrir su propio centro. Como muchos emprendedores, reconoció un día que no le llenaba lo que hacía y que se sentía desaprovechada desde un punto de vista humano y laboral. Sacrificó la seguridad de un trabajo con contrato fijo en un departamento de comunicación por la incertidumbre de asumir su don de contagiar a otros con su pasión por el deporte y el bienestar

Formación en técnica y alimentación en los gimnasios

Landry considera que la mayoría de los gimnasios no hacen suficiente hincapié en la técnica en los entrenamientos, lo que desemboca en ejercicios mal ejecutados sin dar los resultados esperados y en lesiones. Esto ocurre en las clases grupales de gimnasios donde los entrenadores no pueden dedicarle el tiempo necesario a cada deportista, por lo que propone incorporar la técnica dentro de la oferta formativa de los centros.

Debería haber sesiones de técnica. Hay muchísima rotación, mucha gente que entra a lo loco sin referencias y recorrido”, advierte. En esa línea, propone la realización de entrevistas a los nuevos usuarios de gimnasios y sesiones básicas de técnica, pues en muchos casos hay una falta de dominio de ejercicios elementales como sentadillas y flexiones.

Como esto implica un gasto para gimnasios que buscan optimizar sus recursos, considera que se deben incorporar clases de técnica y alimentación sin coste añadido por el bienestar de los clientes.

Puedo matarme a hacer ejercicio, entrenar como loca pero, si como mal, sin control, nunca se notará nada en el cuerpo. Por eso debe haber un acercamiento más formativo hacia la gente.

La importancia de cuidar el cuerpo

Cuidar de nuestro cuerpo como motor y carcasa de nuestro ser evita deterioro prematuro y enfermedades, además de generar bienestar y contribuir a una buena salud.

Landry recuerda la importancia de este bienestar del cuerpo, relacionado además con el bienestar mental y emocional.

Además de provocar dolores y malestar físico con mayor frecuencia, un cuerpo descuidado tendrá menor movilidad y cierta sensación de aletargamiento que puede incluso perjudicar el estado de ánimo.

El ejercicio produce la hormona de la felicidad y mejora nuestro estado de ánimo. La gente lo sabe pero no todo el mundo se da cuenta de cómo despeja la mente y del impacto real que tiene el bienestar físico en la vida de las personas.

Yoga, una disciplina que no discrimina pero que ha derivado en ‘modas’

La imagen de personas que estiran su cuerpo elástico forma parte del imaginario colectivo sobre el yoga, lo que conduce a pensar que esta disciplina está limitada a las personas con un elevado nivel de flexibilidad, pero Landry asegura que el yoga consiste en aprender a controlar las emociones desde el movimiento del cuerpo.

El yoga no discrimina a nadie, pero la gente se compara a sí misma y se frustra. No es una competencia. El yoga consiste en no juzgar, en no comparar, en desarrollar un trabajo de introspección, de meditación en movimiento. Por eso le llaman un movimiento de auto práctica.

Landry se especializa en Hatha Yoga, la base del resto de disciplinas, y en el Vinyasa. Afirma que hay más estilos, aunque muchos de ellos son invenciones raras que han proliferado con el boom del fitness.

Se ha desvinculado del origen al convertirlo más en una cuestión de fitness. Es válido crear estilos nuevos basado en yoga clásico, pero hay que explicárselo a la gente, darles una base formativa sobre los orígenes y remitirlos a las fuentes originales.

Asegura la entrenadora mexicana que, una vez que comienzas con el yoga, “se te revuelve todo porque trabajas con tu propia mente; requiere mucha concentración y compromiso. Hay que disfrutarlo hacia el interior”, dice.

De un deporte intenso al yoga

Por su propio físico alto, esbelto y elástico, Landry siempre ha tenido facilidad para aquello que implique el movimiento de su cuerpo y ha formado parte de su vida: ballet, atletismo, basketball.

“De niña era competitiva. Me encantaba correr y ser la más rápida. Cuando conocí el mundo del fitness, también. No tenía conciencia del impacto que tenía en mi estado de ánimo a largo plazo. De manera inconsciente hacía algo que me hacía sentir bien. Quería mejorar mi físico, pero además me estaba dando algo más un nuevo estilo de vida. Por otro lado, no era tan cuidadosa con mi alimentación”, recuerda la entrenadora mexicana.

Aunque siempre fue flexible, despertaron su interés los piropos de la madre de una amiga suya, que practicaba yoga desde hace años, en una clase. ‘You are a true yogi’, le dijo.

“Ese fue el momento en que me di cuenta de que podía ir más allá. Me metí a estudiar yoga”, dice al recordar la amplia formación que ha tenido a lo largo de los años con distintos maestros .

Desde entonces, el yoga se ha convertido en un estilo de vida que le ha traído cambios importantes desde que lo practica, además de haberle ayudado a sobrellevar los enormes cambios culturales y de vida que supone cambiarse dos veces de país, con el impacto emocional y anímico que conlleva. Recuerda cómo le sorprendía ver que la gente en Hamburgo salía a correr con -13ºC.

Con la edad ha aprendido a dosificar esfuerzos.

Me gustan los entrenamientos enérgicos, pero no necesitas llevar tu corazón a esas intensidades en ese tiempo. No necesitas matarte. Yo me mataba.

Por otro lado, ha encontrado una dimensión añadida a la actividad física. Afirma que cada postura del yoga tiene un efecto sobre distintos órganos.

En la actualidad realiza una gama variada de entrenamientos para no encasillarse, consciente de que pueden venir lesiones o distintas circunstancias con la edad.

Vínculo con México

Cada vez que Landry vuelve a su país dos veces al año lo vuelve a encontrar maravilloso aún con sus problemas de inseguridad, contaminación y movilidad. Resalta la vitalidad y la energía del mexicano, su personalidad que vibra, su expresividad y sus muestras de cariño. Vive feliz en España pero no olvida la familia, los amigos y gran parte de su formación que México le ha dado


Fotos: Erika Landry

Para contactar con Erika Landry para entrenamientos personales: erilandry@gmail.com