Expertos analizan el impacto del muro en la futura relación entre Estados Unidos y México, las negociaciones del TLC y las elecciones presidenciales mexicanas del 1 de julio.

MADRID.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, visitó por primera vez este martes la frontera con México. En la ciudad de San Diego (California) supervisó ocho prototipos del muro fronterizo que lleva dos años prometiendo construir. ¿El muro de Trump ha llegado para quedarse? Expertos de México y España opinan que sí, y lo señalan como uno de los asuntos “más explosivos” para el futuro de la relación bilateral.

“El muro llegó para quedarse. Creo que se construirá. Si no completo al menos sí una buena parte porque Trump va a tener que demostrar resultados concretos”, señaló Alejandro Gutiérrez, corresponsal de la revista Proceso, durante la mesa redonda “La Reconstrucción de una frontera: México-Estados Unidos” en la Casa América de Madrid.

“El muro ya tiene vida propia”, coincide Pedro Rodríguez, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Pontificia Comillas ICADE-ICAI, quien añade que Trump se encuentra reforzado políticamente gracias a la favorable situación de la economía estadounidense y a la aprobación en el Congreso de su reforma fiscal. “No tiene ningún incentivo para hacer cambios en su política. Con su ‘modus operandi’ ha obtenido un éxito político extraordinario”.

José María de Areilza Carvajal, profesor de ESADE y secretario general de Aspen Institute España, recuerda que en la última llamada telefónica entre Trump y el presidente de México, Enrique Peña Nieto, el mandatario mexicano pidió a su homólogo que dijera públicamente que México no pagaría el muro para aceptar reunirse con él en la Casa Blanca. Trump respondió: “No puedo dejar de hacerlo, llevo hablando de esto dos años”.

Y es que, para Areilza, con el muro Trump “ha construido un mensaje populista y ultranacionalista” para dar respuesta a la crisis de identidad que vive la población blanca de Estados Unidos. “Han perdido el optimismo sobre el sueño americano (…) y Trump ha encontrado en México el enemigo perfecto”.

Los resultados de ese discurso empiezan a notarse a ambos lados de la frontera. Durante la visita de Trump a San Diego, de un lado hubo protestas contra el mandatario y su muro. Del otro, simpatizantes del mandatario rompieron una bandera mexicana.

Pedro Rodríguez señala que, según las encuestas del Pew Research Center, entre 2009 y 2017 la gran mayoría de la población de México empezó a tener una visión positiva de Estados Unidos. “Hoy seis de cada diez mexicanos vuelven a tener una opinión negativa de Estados Unidos”, añade.

El muro, las elecciones y el TLC

La cuestión del muro no sólo ha polarizado y alimentado el odio a ambos lados de la frontera. Además, según los expertos, va condicionar el futuro de la relación entre México y Estados Unidos, las negociaciones para la renovación sobre el Tratado de Libre Comercio (TLC) y los procesos electorales internos en ambos países.

“La cuestión del muro va a ser uno de los temas más explosivos para llegar a acuerdos en la relación bilateral”, dice Alejandro Gutiérrez, quien recalca que cada vez que Trump vive momentos de flaqueza, vuelve a revitalizar el tema del muro. “La visita a San Diego es mucho más que haber ido a ver ocho prototipos de muro, tiene una definición política frente a California, bastión tradicionalmente demócrata, y sobre la propia negociación con México sobre el TLC y sobre propio muro”.

En su visita a la frontera, Trump no eludió opinar sobre las presidenciales de México del próximo 1 de julio. “He oído que hay candidatos muy buenos y otros que no lo son tanto”, dijo el mandatario estadounidense en una aparente alusión hacia el aspirante izquierdista y líder de Movimiento Regeneración Nacional (MORENA), Andrés Manuel López Obrador, quien lidera los sondeos con casi 40% en intención de voto, por delante del candidato panista, Ricardo Anaya, y del aspirante del PRI, José Antonio Meade.

“Con las elecciones en México la relación bilateral se puede complicar. López Obrador está aprovechando ese sentimiento anti-élite y anti-Trump para dirigirse a los electores mexicanos”, señala por su parte José María de Areilza Carvajal.

En esta línea, para Alejandro Gutiérrez el hecho de que Trump señale a Peña Nieto públicamente como un «amigo» no beneficia en nada al candidato del PRI, Jose Antonio Meade. “Al contrario, yo creo que le resta mucho. La gente en México piensa que con Meade nos van a aplastar como nos están aplastando ahora con Peña Nieto”.

La respuesta de Peña Nieto y el papel del yerno de Trump

Para José María de Areilza Carvajal, el gobierno mexicano ha respondido de forma adecuada hasta el momento ante los intentos de Trump de que sea México quién pague el muro, llegando a cancelar de última hora dos cumbres con el mandatario estadounidense.  “Admiro la gestión política que el gobierno mexicano y el presidente Peña Nieto han hecho con este asunto del muro, cómo ha entendido y respondido a esta situación tan crítica”, señala.

Opinión con la que discrepa Alejandro Gutiérrez, quien advierte de los peligros de que el yerno de Trump, Jared Kushner, haya sido el interlocutor elegido por el gobierno estadounidense después de frustrarse la segunda reunión entre Trump y Peña Nieto.  “Entiendo que las negociaciones tienen que ser cerradas, pero Peña Nieto tendría un gran respaldo de los mexicanos si fuera más transparente respecto al muro. La vacuna para el gobierno de México es que se vaya abriendo más la información”, añade.

Según el corresponsal de Proceso, las elecciones en México también podrían tener un efecto acelerador sobre las negociaciones para renovar el TLC. “De aquí al final del periodo de Peña Nieto van a buscar dejarlo cerrado. A Peña no le interesa dejarlo abierto, pero creo que a Trump mucho menos porque si llegara López Obrador o Anaya quizás no consiga el cierre que a Estados Unidos más le interesa”.