Un verdadero sombrero de charro es obra de artesanos especializados, y es muy distinto al que se vende en las tiendas de souvenirs para turistas. Esta creación artística destaca en el 75º Congreso y Campeonato Nacional Charro como símbolo de gallardía, porte y elegancia que hace posible el trabajo de los artesanos que mantienen esta tradición tan mexicana.

Por Francisco Castellanos J.

MORELIA (Michocacán), México.- Gallardía, porte y elegancia da el sombrero charro a las mujeres y hombres de a caballo que lo portan, pero su creación es todo un arte que no cualquiera lo logra. Se puede apreciar el arte de la elaboración de este sombrero popular de la cultura mexicana en el 75º Congreso y Campeonato Nacional Charro que se celebra en el Pabellón Don Vasco, en Morelia.

Samuel Reveles, artesano del Estado de México que se dedica a la elaboración del sombrero charro desde 1976, habla del cuidadoso proceso para alcanzar la perfección.

“Lo que estoy haciendo es preparar el entorno del sombrero. Si observas está blando; le ponemos goma, una sustancia que importamos de Canadá para darle forma y que depende de cómo la pide el cliente. Son variadas, tanto para mujeres como para hombres”, dice mientras se dedica a su creación, un proceso que dura unas seis horas. Después lo lleva a la plancha para definir a detalle la forma, que en su mayoría es de ala ancha y levantado de la parte posterior. Luego se coloca el adorno que lo identificará y que generalmente es mediante el bordado.

Una vez terminado, pasa al adorno según lo que lleve, esto depende del estilo que pida el cliente, ahorita se está elaborando un ‘San Luis Moderado’ que es el más utilizado por los charros.

A decir de Samuel Reveles, los bordados se hacen “de acuerdo a lo que el cliente pide” sin diferenciar los que usan los hombres y las mujeres. El 90% de los sombreros utiliza figuras de flores. La forma y tamaño del sombrero se determina en función de la altura  de la persona que lo lucirá.

En su taller, en el que participa toda su familia, elaboran de 20 a 25 sombreros al mes. Sin embargo, los especiales o de corte más fino tardan hasta 30 días.

Sombrero charro, creación popular mexicana

El sombrero de charro es un sombrero popular de la cultura mexicana que utilizan los jinetes conocidos como charros, aunque su primer origen se remonta a España, en la región de Andalucía y también en Navarra, donde era un accesorio para hacendados acaudalados. Elaborado con fieltro de lana, de pelo de liebre o de paja de trigo, el sombrero protege del fuerte sol de Jalisco y de las caídas desde el lomo de un caballo.

Por eso, el verdadero sombrero de charro es de ala ancha, levantado de la parte posterior con cuatro «pedradas» en la copa que le dan resistencia en caso de impacto. Para ese último caso es mejor el sombrero hecho de palma por su solidez y ligereza a la vez.

Características y usos del sombrero charro

El sombrero charro presenta variantes en función de su zona geográfica: en lugares más secos, el ala es más ancha que en las zonas boscosas, y en aquellas zonas con mayor humedad, los materiales son más frescos y ligeros que en las tierra altas.

Suelen adornarse generalmente con toquillas y ribetes bordados o calados. Los tipos de sombrero más usados son el San Luis Moderado, Pachuca, Cocula y Hacendado.

Un verdadero sombrero de charro es obra de artesanos especializados, y es muy distinto al que se vende en las tiendas de souvenirs para turistas.

Quienes lo han usado conocen los múltiples usos y beneficios. No sólo los cubre del sol, sino que también del viento y, sobre todo, del polvo; con él se atiza un fuego como se apaga si se enciende el campo; se ataranta una víbora y luego se la mata; se realiza un lance a un toro bravo que sale por el monte y se le esquiva; se le da de beber a un cuaco (caballo); se cubre el anonimato antes de un lance de amor o de librarse de un enemigo; se utiliza como escudo en la defensa de un ataque a machete o navaja, tomándolo del barbiquejo; cubre estupendamente de la lluvia que, con manga de paja o lona ahulada, es el mejor paraguas a pie o a caballo; en jaripeo, sobre todo de toros cebú, protege de los peligros de una cornada y, en caso de caída, hace las veces de casco; y otros usos que podrían añadirse por quienes lo han utilizado en el campo.