Al cumplirse un año del referéndum del 1 de octubre de 2017 en Cataluña, la periodista mexicana Laura Martínez Alarcón, residente desde hace cinco años en Barcelona, nos cuenta en un reportaje de tres entregas el contexto, las causas y las claves para intentar comprender el auge independentista catalán.

 

Por Laura Martínez Alarcón

Este lunes, 1 de octubre, se cumple el primer aniversario del referéndum independentista en Cataluña. Como mexicana que vive en Barcelona, hace un año asistí en calidad de observadora y a título propio a este acontecimiento relevante para la historia del país. Intenté, y sigo intentando, comprender las razones que nos han llevado a este punto de “no retorno”.

¿Cómo se pudo pasar de tener un voto independentista del 16,5% en 2003 a cerca del 50% en 2017? ¿Qué fue lo que se hizo mal? ¿En qué momento se desconectaron más de dos millones de catalanes del resto de España?

Cuando llegué a vivir a Barcelona hace cinco años, lo primero que hice fue pedirle a un librero de confianza que me recomendara un libro sobre la historia de Cataluña. La única condición que puse fue que no hubiera sido escrito ni por un catalán ni por un español.

Entonces leí Barcelona, de Robert Hughes, un crítico de arte australiano que escribe para la revista TIME y empecé a entender esta relación de amor-odio que hay entre Cataluña y el resto de España desde hace siglos. Dado que no es un problema que haya surgido ahora, solo la Historia, así con mayúsculas, es la única que puede explicarnos todo.

Después de Hughes han seguido otros autores con los que he logrado entender la complejidad catalana. Sin embargo, como se necesitan muchos folios para explicarla, hoy solo les puedo ofrecer una cronología personal de la última gota que derramó el vaso, es decir, de las razones del 1 de octubre del 2017, un día de luz y de sombras para millones de personas que habitamos en este país.

Por dónde empezar:

  • Tras diecinueve meses de discusiones y trámites parlamentarios, el nuevo Estatut de Catalunya (ley que regula los márgenes del autogobierno en esta comunidad autónoma) entró en vigor el 9 de agosto de 2006, después de ser aprobado por casi el 74% de los votantes catalanes en un referéndum celebrado el 18 de junio de ese mismo año y en el que participó menos del 50% del censo. Meses antes, el entonces presidente nacional del Partido Popular, Mariano Rajoy, había iniciado en Cádiz una campaña de recogida de firmas para pedir la celebración de un referéndum sobre el Estatut a nivel nacional.
  • 28 de septiembre de 2006. El Tribunal Constitucional admitió el recurso de inconstitucionalidad presentado por el Partido Popular.
  • 28 de junio de 2010. El pleno del Tribunal Constitucional aprobó, después de tres años y medio de deliberaciones, la sentencia sobre el Estatuto de Cataluña por seis votos a cuatro. El texto declaraba inconstitucionales 14 artículos, algunos de ellos referidos a la creación de un poder judicial catalán; interpretaba otros 24 y avalaba el resto de los 245 artículos y disposiciones con los que contaba el texto catalán. Faltaban cinco meses para las elecciones catalanas.
  • Para el Partido Popular el Estatut era una «Constitución paralela». Sin embargo, hubo líderes del PP (sobre todo en Cataluña) que estaban a favor del diálogo y la negociación. No obstante, lo que fue empeorando las cosas fue la cerrazón por parte del gobierno de Mariano Rajoy (quien ganó las elecciones en 2011 con mayoría absoluta) a sentarse a dialogar con los catalanes que exigían el reconocimiento del Estatut y un nuevo pacto fiscal. Para muchos, aquel “portazo” de Rajoy al entonces President de la Generalitat, Artur Mas, para negociar un nuevo tratamiento fiscal para Cataluña fue la gota que derramó el vaso.

En parte, de aquí surge el problema que estamos viviendo hoy. Y mientras tanto, ¿qué ocurría en Cataluña? Les doy mi opinión en una segunda entrega.