El fotoperiodista Ricardo Maldonado nos cuenta cómo ha vivido el aumento de la violencia contra la libertad de prensa y momentos duros para México en los últimos años, como el terremoto del 19 de septiembre de 2017. Lleva más de diez años de trabajo para medios mexicanos e internacionales, además de varios proyectos fotográficos por cuenta propia.

MADRID, España.- Han pasado más de 10 años desde que Ricardo Maldonado Garduño comenzó a dedicarse oficialmente al fotoperiodismo. Ha trabajado para varios medios nacionales, como El Universal, e internacionales como France-Presse México, ha publicado varios trabajos conjuntos en Alquimia e incluso libros sobre temas como «la mujer en Latinoamérica».

Ha sido testigo de cómo la violencia y el crimen organizado intentan acabar con la información libre y su cámara ha recogido momentos muy duros en los últimos años en México como el sismo del 19 de septiembre de 2017.

Reconoce que uno de los hitos de su carrera fue empezar a hacer trabajos documentales por los que ha obtenido bastante reconocimiento pero que conllevan un gran esfuerzo, tanto personal como económico.

Maldonado nació en la Ciudad de México. Hace diecinueve años comenzó a estudiar Periodismo en la Universidad del Valle de México. Hizo una maestría en Artes Visuales por la Academia de San Carlos, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Mientras estudiaba la maestría realizó uno de sus primeros trabajos documentales, los Carnavales de Iztapalapa. Estas fiestas se celebran desde hace más de 100 años en la zona y muy poca gente las conoce. El fotógrafo se ha sumergido varias veces más en lo desconocido para registrar festividades y escenarios que son un misterio para muchos mexicanos.

Ha sido de los primeros fotógrafos en documentar las fiestas de Ixtlilco el Grande, en Morelos. Este trabajo, con una importante acogida a nivel internacional, se ha expuesto recientemente en Cádiz, España, y ya le han sugerido hacer alguna exposición similar en Estados Unidos. Viajó  durante diez años a esta localidad para documentar las celebraciones y realizar este trabajo.

La Niña Blanca

En su último proyecto, la Santa Muerte de Tepito, lleva trabajando seis años y se centra en la figura de la muerte, también llamada por los devotos La Niña Blanca.

“Los creyentes le atribuyen poderes de salvación ante los peligros que les dan sus oficios: robo, secuestro, narcotráfico, violación, piratería, fayuca, trata de blancas; en fin, cualquier caso de ilegalidad. Los cronistas e incluso los antropólogos encuentran los antecedentes de esta veneración en épocas prehispánicas”, explica Maldonado. El fotógrafo afirma que la adoración a este personaje se ha convertido en algo oculto, una figura que siguen los marginales y perseguida por los creyentes de la iglesia católica. También dice que hay poco interés en publicarlo porque muchos de sus creyentes son travestis, narcotraficantes, exconvictos…

En su trabajo ha documentado rituales que llevan realizándose desde mucho antes de la llegada de los españoles a América. Su cámara ha captado cómo, el primer día de cada mes, los seguidores de La Niña Blanca le llevan ofrendas.

“Dan gracias, rezan rosarios, piden, lloran, fuman marihuana y vuelcan todas sus esperanzas en esta forma esquelética que sostiene el mundo en una mano y la guadaña en la otra, lo que nos recuerda que todo en este mundo es finito”, cuenta el fotógrafo.

Sobre este tipo de trabajos comenta que dejan más tiempo para su elaboración, el propio fotógrafo es el que decide cuándo termina. Tienen el inconveniente de que normalmente son autogestionados hasta que encuentra alguien que quiera publicar o comprar las imágenes. Pero reconoce que es muy difícil publicar en papel y que muchas fotos se unen en trabajos conjuntos o que incluso se donan para que tengan repercusión.

Seguir el legado del fotoperiodismo mexicano

Ricardo Maldonado afirma que el fotoperiodismos requiere estar muy preparado, estar al día de los temas de actualidad y una buena documentación sobre a quién o qué se va a fotografiar. Considera que los este tipo de periodistas comparten características en todo el mundo.

”Todos tenemos las mismas inquietudes, los mismos cánones a seguir”, dice.

Cuando viajó a Chile llevaba un arnés de trabajo que hasta entonces no sabía que era muy propio de los fotoperiodistas y cuenta que al pasar frente a una redacción reconocieron que era un compañero sólo con ver el arnés y le saludaron.

En el caso de México relata cómo la violencia ha impactado mucho en los fotógrafos y periodistas del país. Tiene compañeros que han sufrido agresiones y que incluso han tenido que salir del país para salvar sus vidas.

La delincuencia ha pegado muy duro al periodismo, creen que matando periodistas van a callar las voces, pero yo creo que están equivocados

Expone que cuando comenzó a trabajar el profesional de la información estaba protegido y que la cautela que se tiene ahora antes ni se planteaba. Antes se podían hacer coberturas de casi todos los temas sin problemas, ahora ciertas noticias pueden suponer un accidente o incluso la muerte. Han dejado de cubrirse ciertas notas, sobre todo las relacionadas con asuntos policiales y el narcotráfico, los propios editores no dejan que se traten.

Sin embargo este fotógrafo defiende que en México hay una cultura de la fotografía y el fotoperiodismo muy arraigada que no puede perderse por culpa de la violencia y las amenazas.

“Eso nos deja una responsabilidad generacional”, sostiene.

Uno de los eventos que marcaron a la anterior generación de fotógrafos, en su opinión, fue el terremoto de 1985. En ese momento Maldonado estudiaba la preparatoria.

“No tenía esa visión, esa conciencia social para salir a documentar algo; sólo participé como voluntario en un centro de acopio”, cuenta.

Comentaba con otros fotógrafos y periodistas que su generación aún no había vivido un evento similar, en el que pudieran hacer un registro y dar su propia visión cuando, a las pocas semanas, tuvo lugar el terremoto del 19 de septiembre de 2017.

Ha sido algo de lo más difícil que me ha tocado cubrir, en segundos ves la destrucción y piensas en salir con tu equipo y hacer un registro

Maldonado se sorprendió de que, en la generación en la que cualquiera tiene un dispositivo capaz de sacar fotos, estos aparatos perdieron su función. Se usaron para contactar con familiares y pedir ayudas pero pocos documentaban lo que estaba pasando.

El periodista ciudadano no apreció, fueron los profesionales los que salieron y ello reposicionó a los periodistas en México


Imágenes: Ricardo Maldonado Garduño